Un estreno con buenas sensaciones
Alexis Olmedo ya ha empezado a medir su encaje en el Celta Fortuna. El defensa, incorporado al filial esta misma semana, disputó sus primeros minutos con la camiseta celeste en el amistoso de este sábado ante el Coruxo, un partido resuelto con victoria por 3-1 para el equipo dirigido por Fredi Álvarez. Después del encuentro, el futbolista transmitió una lectura positiva de su estreno y subrayó que se encontró cómodo desde el primer momento.
«Me he sentido muy cómodo. Es muy fácil también jugar con estos compañeros, te lo hacen todo más fácil. Desde que llegué, me han apoyado y en el campo también se ha mostrado en el juego la tranquilidad que me han dado», explicó el jugador, que dejó entrever que la adaptación al grupo está avanzando con rapidez. Su mensaje encaja con la sensación que dejó el encuentro: más que un debut de trámite, fue una primera toma de contacto útil para empezar a integrarse en la dinámica del equipo.

Un fichaje que llegó con retraso
Olmedo admitió que el proceso para cerrar su incorporación se alargó más de lo previsto. Reconoció que el acuerdo tardó «unas semanas más de las que me hubiera gustado», aunque ya trabaja con normalidad junto al resto de sus compañeros y mira al curso con ambición. En ese contexto, destacó que llega a un proyecto que considera atractivo tanto por la trayectoria reciente del filial como por el momento competitivo que afronta el club.
El futbolista también valoró que este fuera su primer partido de la pretemporada. No había tenido minutos con su anterior equipo, el filial del Barcelona, por lo que el duelo ante el Coruxo sirvió para recuperar ritmo y sensaciones. «Estoy bien, cada vez mejor, ganando sensaciones para ya la semana que viene poder estar a tope», apuntó, una declaración que sugiere que el cuerpo técnico podrá contar pronto con él en condiciones más plenas.
El modelo del primer equipo, un estímulo añadido
Más allá del estreno inmediato, Olmedo situó su llegada en un marco más amplio. La apuesta del Celta y de Claudio Giráldez por los futbolistas formados en la base actúa como un incentivo para quienes aterrizan en el filial con aspiraciones de crecer. El jugador lo expresó con claridad: ver cómo juega el primer equipo y comprobar que el técnico concede oportunidades a quien se las gana refuerza la idea de que el rendimiento diario puede abrir puertas reales.
Ese componente no es menor en un entorno como el de A Madroa, donde la progresión deportiva suele estar estrechamente ligada al trabajo sostenido y a la capacidad de adaptación táctica. Para un recién llegado, saber que el club mantiene una política reconocible de promoción interna ayuda a interpretar el paso por el filial no solo como una etapa de aprendizaje, sino como una plataforma competitiva con consecuencias concretas.
Olmedo cerró su primera intervención pública con un mensaje de confianza reforzado por conversaciones previas con otros jugadores que pasaron por Vigo. Según dijo, todos le hablaron bien de la experiencia y, tras consultarlo con ellos, disipó cualquier duda sobre el destino elegido. En una plantilla que busca consolidar automatismos desde la pretemporada, su aterrizaje aporta una pieza más a un proyecto que aspira a competir, pero también a preparar futbolistas para un escalón superior.
