Claudio Echeverri volvió al Manchester City tras un año a préstamo repartido entre Bayer Leverkusen y Girona, pero su regreso al plantel principal no terminó de estabilizar su futuro. En el primer partido oficial de la temporada, la Community Shield ante Arsenal en Wembley, Enzo Maresca decidió dejarlo fuera de la convocatoria, una señal que reabre las dudas sobre el rol que tendrá el argentino de 20 años en el club inglés.
El City perdió 0-3 frente al campeón de la FA Cup en un arranque adverso para el entrenador italiano, que recién asumió el cargo tras la era Pep Guardiola. En ese contexto, la ausencia de Echeverri no pasó inadvertida: el ex River había participado días atrás en un amistoso frente a Inter de Milán, donde incluso convirtió un penal, y su presencia en la pretemporada alimentó la idea de que podía quedarse al menos como variante de recambio.

Una decisión que modifica el tablero
La lectura en Manchester es relevante porque, durante buena parte del mercado, se había asumido que el club volvería a ceder al jugador en Europa. Ese escenario explicaba, además, por qué no prosperó el deseo de River de repatriarlo. La decisión de Maresca de incorporarlo a la dinámica del primer equipo había frenado esa salida, pero la exclusión ante Arsenal vuelve a colocar al mediocampista ofensivo en una zona de incertidumbre deportiva y contractual.
La situación contrasta con la de otros jóvenes argentinos que lograron continuidad inmediata en sus nuevos destinos. El caso de Echeverri muestra un patrón distinto: tiene proyección, pero todavía no logra transformar esa expectativa en minutos consistentes dentro de una estructura con fuerte competencia interna y con exigencias altas desde el primer día. En ese marco, cada elección del entrenador funciona como un termómetro del lugar real que ocupa en la planificación.
Los préstamos y una productividad irregular
Su paso por Bayer Leverkusen dejó muy poco margen para la evaluación: apenas 270 minutos en 11 partidos, con solo tres titularidades, sin goles y una asistencia. Luego, en Girona, acumuló 618 minutos en 17 presencias, cinco desde el inicio, con un gol y una asistencia. El balance confirma que el crecimiento existió en volumen de participación, aunque sin una consolidación sostenida como para imponer una continuidad automática en la élite inglesa.
Esa irregularidad ayuda a entender por qué el City todavía administra su evolución con cautela. No se trata solo de talento o de proyección, sino de encontrar un punto medio entre desarrollo y rendimiento inmediato. Para un club que compite por títulos domésticos y europeos, y que suele exigir impacto rápido a sus refuerzos, cada paso del argentino pesa más de lo que su edad sugeriría.
River, bonos y un futuro abierto
La situación también tiene lectura en Núñez. River no consiguió repatriarlo en este mercado porque Manchester City no mostró disposición a enviarlo a Sudamérica, y solo aceptaría una cesión dentro de Europa. A la vez, la venta acordada a comienzos de 2024 incluyó bonos vinculados a la cantidad de partidos disputados, tanto en River como en el propio City, siempre con un mínimo de 45 minutos por encuentro. Hasta ahora, Echeverri no alcanzó todavía el umbral necesario para activar esos pagos adicionales.
En un mercado todavía abierto, el desenlace no está cerrado. La omisión en Wembley no implica una decisión definitiva, pero sí obliga a leer el presente con más prudencia: si el futbolista no aparece ni siquiera como alternativa inmediata en el primer compromiso oficial, su continuidad en Manchester vuelve a depender de las próximas semanas y de cómo Maresca ordene una plantilla que, por ahora, lo mantiene en suspenso.
