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Oscar Onley gana y lidera la Vuelta a Burgos

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El británico Oscar Onley se adjudicó este miércoles la segunda etapa de la Vuelta a Burgos y pasó a ocupar el primer puesto de la clasificación general. El corredor del equipo Picnic PostNL —según la referencia de la jornada— resolvió a su favor un final reducido después de 178 kilómetros entre Arcos de la Llana y Valle del Sol, en una etapa marcada por la selección progresiva del pelotón y por la pérdida del liderato de Matthew Brennan.

Onley se impuso en el esprint decisivo por delante del italiano Giulio Ciccone. El español Enric Mas completó el podio de la jornada, aunque cruzó la línea de meta dos segundos después del vencedor. El resultado modificó el rumbo de la carrera, ya que Brennan, quien había comenzado el día como líder, cedió contacto con el grupo principal a 2,7 kilómetros de la llegada y dejó abierta la disputa por la clasificación general.

Una fuga controlada desde los primeros kilómetros

La etapa comenzó con una escapada formada por Javier Ibáñez, Rodrigo Álvarez, Yago Aguirre, Diego Uriarte y Rayan Boulahoite. El quinteto llegó a disponer de una ventaja máxima de dos minutos y medio sobre el pelotón, una diferencia que mantuvo la carrera bajo control para los equipos interesados en disputar la victoria y proteger sus opciones en la general.

La presencia de Álvarez también tuvo consecuencias en la clasificación de la montaña. El corredor pasó en primer lugar por el Alto de La Yesera y sumó los puntos correspondientes en una jornada que, aunque no presentó una diferencia definitiva en los primeros compases, incorporó varias dificultades capaces de alterar la composición del grupo principal.

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El ascenso a Valmala rompe la escapada

Con el avance de la carrera y el ascenso al Alto de Valmala, la fuga comenzó a fragmentarse. Los continuos ataques en la cabeza obligaron a los escapados a responder de manera individual, mientras el pelotón reducía gradualmente la distancia. La exigencia acumulada terminó por neutralizar a los integrantes del grupo de vanguardia, en un proceso que dejó a Rodrigo Álvarez como el último superviviente de la aventura.

Álvarez fue alcanzado a 13 kilómetros de la línea de meta. Su permanencia prolongada por delante permitió a la escapada cumplir parte de su objetivo táctico, pero no fue suficiente para impedir que los equipos con aspiraciones al triunfo organizaran la aproximación final. La neutralización abrió la fase decisiva de la etapa y concentró el desenlace en los corredores con mayor capacidad para superar las últimas aceleraciones.

Red Bull-BORA-hansgrohe acelera y Brennan cede

Tras la captura del último fugado, la escuadra Red Bull-BORA-hansgrohe asumió la iniciativa e impuso un ritmo elevado. La aceleración tuvo un efecto inmediato sobre el grupo: Brennan perdió terreno a falta de 2,7 kilómetros, cuando la carrera entraba en su tramo más determinante. El descolgamiento no solo comprometió sus posibilidades de conservar la victoria parcial, sino que también modificó el orden de la clasificación general.

La situación confirmó la importancia de la posición y de la gestión del esfuerzo en los kilómetros finales. Brennan no necesitó quedar lejos de la cabeza para perder el control de la carrera; bastó con que no pudiera responder al cambio de ritmo en un momento en el que el pelotón ya se encontraba reducido y las diferencias se volvían especialmente relevantes. Onley, en cambio, permaneció atento a los movimientos de los principales aspirantes.

Onley responde a los ataques y define el esprint

Jay Vine fue el primero en probar suerte con una aceleración en el tramo decisivo. Onley y Ciccone respondieron al movimiento, evitando que el australiano pudiera consolidar una ventaja significativa. La reacción de ambos mostró que la llegada no sería un esprint masivo convencional, sino la resolución de un grupo seleccionado después de una jornada de desgaste y de varios ascensos.

A 500 metros de la meta, el español Mario Aparicio lanzó un ataque con la intención de sorprender a sus rivales y alcanzar en solitario el triunfo de etapa. Su intento obligó a los perseguidores a reorganizarse, pero Onley reaccionó con solidez y cerró el hueco antes de afrontar la recta final. En el esprint, el británico mostró mayor velocidad que Ciccone y aseguró una victoria que también le permitió asumir el liderato de la carrera.

El triunfo de Onley tiene un doble valor deportivo: premia su capacidad para conservar posiciones en una etapa selectiva y le concede una ventaja estratégica de cara a las próximas jornadas. La clasificación general, sin embargo, queda condicionada por las diferencias que puedan abrirse en los puertos y por la respuesta de los corredores que perdieron tiempo en Valle del Sol. La información disponible no precisa las distancias exactas entre los primeros puestos.

La carrera afronta otra jornada exigente

La Vuelta a Burgos continuará este jueves con la tercera etapa, de 184 kilómetros entre Merindad de Montija y el Balneario de Corconte. El recorrido volverá a exigir un alto nivel de resistencia y ofrecerá a los aspirantes a la general una nueva oportunidad para medir sus fuerzas. Onley partirá con el maillot de líder, mientras los equipos rivales deberán decidir si buscan aislarlo desde el inicio o esperan a los sectores montañosos y al desenlace para intentar recuperar el terreno cedido.

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