Mikel Oyarzabal interrumpió sus vacaciones para visitar Zubieta y saludar a sus compañeros de la Real Sociedad, que ya llevan tres semanas de pretemporada. El gesto generó una ovación espontánea y el tradicional manteo en reconocimiento al título mundial conquistado con España, donde el capitán destacó como uno de los futbolistas más determinantes del torneo.

Tras la celebración del lunes en Madrid, Oyarzabal regresó a Eibar y compartió la réplica del trofeo con su cuadrilla de amigos. Esta proximidad con su entorno habitual contrasta con la exigencia profesional que mantiene incluso en periodo de descanso, reforzando su perfil de líder que prioriza el vínculo con el club por encima del calendario oficial.
La Real Sociedad le ha concedido permiso hasta el 10 de agosto, lo que le deja once días para preparar el debut liguero ante el Betis en La Cartuja. Su presencia anticipada en Zubieta sugiere que podría incorporarse antes, una decisión coherente con su historial de compromiso y con la necesidad de recuperar ritmo competitivo antes del atractivo amistoso contra el Chelsea de Xabi Alonso en Stamford Bridge.
El recibimiento en la ciudad deportiva evidencia la cohesión interna del grupo y el valor simbólico que el título mundial aporta al proyecto de la Real. Oyarzabal, al elegir visitar a sus compañeros en lugar de prolongar el aislamiento vacacional, envía un mensaje claro sobre la jerarquía de responsabilidades que asume como capitán.
