El primer fichaje veraniego del Oviedo ya ha dejado huella. Pablo Sáenz convirtió un gol desde fuera del área ante el Nuremberg que definió el único tanto del partido. El extremo navarro recortó hacia dentro y colocó un disparo con rosca al palo largo, una acción que resume sus principales virtudes: incidencia constante y precisión con la zurda.

Tras entrar en el segundo tiempo, Sáenz generó peligro con centros y remates, aunque el equipo no acertó de cara a portería. Pese a la derrota, el jugador destacó la mejora colectiva tras el descanso y la sensación positiva con la que el grupo regresa de Alemania. Su rendimiento confirma la apuesta del club por un perfil que aporta verticalidad y llegada al área.
Refuerzo clave ante posibles salidas
Con 25 años y procedente del Granada, donde sumó cinco goles y cuatro asistencias, Sáenz representa una solución inmediata para la banda izquierda. Su presencia cobra mayor relevancia ante la posible marcha de Hassan, ya que el Oviedo necesita extremos capaces de desequilibrar en duelos individuales y generar ocasiones claras. El gol de pretemporada anticipa un papel protagonista en la próxima campaña.
