El Granada logró su primera victoria de pretemporada ante el Betis por 1-0 con una plantilla aún en formación. Solo el portero Raúl Lizoain, de los cinco fichajes recientes, disputó minutos, mientras el resto aguardaba su integración. Pacheta valoró el ambiente de trabajo y la estructura consolidada, aunque insistió en que los refuerzos llegaron tarde. El técnico burgalés destacó que el equipo cuenta ya con 18 jugadores más canteranos de nivel, pero reiteró la necesidad urgente de cubrir dos posiciones clave.

El análisis de Pacheta apunta a un lateral cubierto y un mediocampo reforzado, por lo que el foco recae en un central y, en menor medida, un extremo diestro. Esta prioridad responde a la fragilidad defensiva observada en los primeros amistosos y a la inminencia del mercado, que se cerrará en más de un mes. El preparador teme perder a Manu Lama por ofertas difíciles de rechazar, como ocurrió con Boyé o Hongla en la temporada anterior. Mantener la solidez sin perder activos resulta esencial para un club que aspira a crecer sin sobresaltos.
Con veinte días por delante hasta el inicio de la competición, Granada presenta una base competitiva pero incompleta. La incorporación de un central aportaría la protección que Pacheta reclama para blindar la zaga y liberar margen de maniobra en caso de ventas. Esta necesidad no es solo numérica: representa la diferencia entre una pretemporada controlada y una que exponga vulnerabilidades desde el primer partido oficial.
