Pakistán inició este domingo una expedición de diez escaladores pakistaníes y nepalíes para recuperar los cuerpos de los montañistas fallecidos en la avalancha del jueves en el Broad Peak. La operación, liderada por Sirbaz Khan, primer paquistaní en coronar los catorce ochomiles, se concentra en las laderas donde ya se han localizado cinco restos en zonas de alto riesgo. Cuatro cuerpos fueron extraídos antes, mientras un quinto integrante del grupo de Nirmal Purja permanece desaparecido.

La confirmación de la empresa Elite Exped sobre la muerte de Purja añade presión a las autoridades, que aún no han verificado oficialmente esa identidad. Hasta ahora solo se han identificado a la omaní Nadhira Al Harthy y a los nepalíes Pimapur Bahadur Gurung y Gyalu Sherpa. La corrección del Club Alpino de Pakistán sobre el cuerpo de Killi Pemba revela la dificultad de las identificaciones en altitud extrema y subraya la necesidad de procedimientos más rigurosos en futuras tragedias.
Riesgos de la misión
La decisión de enviar un equipo mixto refleja tanto la experiencia acumulada en el Karakórum como la urgencia de cerrar el episodio antes de que el clima cierre la ventana de intervención. La operación evidencia que, incluso tras la recuperación de varios cuerpos, la montaña sigue imponiendo límites claros: cada paso adicional en esas pendientes depende de condiciones meteorológicas que cambian en horas y de la capacidad real de los rescatistas para regresar con vida.
