La trayectoria de Leandro Paredes en la selección argentina ha experimentado un giro significativo durante la Copa del Mundo 2026. Tras ser desplazado del once titular en Qatar por la irrupción de Enzo Fernández, el mediocampista de 32 años ha recuperado un puesto central en el esquema de Lionel Scaloni. Su regreso no solo responde a necesidades tácticas, sino que refleja la madurez adquirida en su paso por Boca Juniors y la capacidad para aportar equilibrio en un equipo que busca repetir el título mundial.
El cambio de estructura tras la salida de Di María
La ausencia de Ángel Di María tras la Copa América 2024 obligó a Scaloni a probar distintas soluciones en la banda derecha. Thiago Almada inició varios encuentros, pero su perfil menos vertical generó dificultades en la transición y en la construcción desde atrás. En el partido ante Cabo Verde, Argentina mostró fragilidad en los primeros pases y problemas para mantener el control del balón. Paredes ingresó en ese momento y modificó la dinámica del mediocampo, ocupando la posición de pivote y permitiendo que Alexis Mac Allister, Rodrigo De Paul y Enzo Fernández ganaran libertad de movimiento.
El técnico argentino ha destacado repetidamente las virtudes del jugador nacido en 1994: “No está de más decir que es uno de los mejores mediocentros del mundo y, lógicamente, a cualquier equipo le hace mejor”. Esta valoración se sustenta en datos concretos del torneo, donde Paredes lidera la media de pases completados con 115,1 por partido y mantiene un porcentaje de acierto superior al 95 % en encuentros clave.
El rendimiento en los cruces decisivos
Contra Egipto, Paredes completó 115 pases de 130 intentos y registró 11 recuperaciones, entre ellas la que originó el gol definitivo de Enzo Fernández. Su lectura del juego permitió a Argentina limpiar la jugada desde atrás y reducir los errores en salida de balón. El mismo nivel se repitió ante Suiza, donde solo falló siete de 119 pases antes de ser sustituido en la prórroga. La doble amarilla a Breel Embolo evidenció la presión que ejerce sobre los rivales cuando ocupa el centro del campo.

Scaloni ha repetido la alineación con Paredes como titular en los partidos posteriores, consolidando un mediocampo en rombo que prioriza la posesión y el juego asociativo por encima de transiciones rápidas. El propio jugador ha señalado que el torneo lo encuentra más maduro y tranquilo, lo que le permite transmitir orden al resto del equipo.
El contexto de su regreso y las expectativas futuras
Algunos observadores interpretaron su convocatoria inicial como un reconocimiento a su trayectoria durante el ciclo anterior. Sin embargo, las actuaciones en los dieciseisavos y octavos han demostrado que su rol va más allá de un premio. Paredes acumula ya 79 partidos desde la llegada de Scaloni y se ha convertido en una extensión del técnico en el campo, comunicando instrucciones durante las pausas de hidratación y manteniendo la estructura defensiva cuando el equipo es sometido a presión.
Argentina se prepara ahora para las semifinales contra Inglaterra. El partido exigirá mantener el equilibrio entre la salida limpia de balón y la contención de los ataques rivales. La presencia de Paredes ofrece a Scaloni una opción consolidada que ya ha demostrado su efectividad en situaciones de alta exigencia. El resto del plantel, integrado en gran parte por los mismos jugadores que conquistaron Qatar, cuenta con un mediocampista que aporta criterio y estabilidad sin renunciar al estilo de posesión que define al equipo.
El rendimiento individual de Paredes también ha permitido a otros jugadores rendir con mayor libertad. Mac Allister ocupó su puesto durante una lesión previa y Enzo Fernández lo hizo en el Mundial anterior sin ser su posición natural. Ahora, con Paredes en su sitio, la distribución de funciones resulta más clara y el equipo muestra mayor solidez colectiva. De cara al partido contra Inglaterra, esta organización será determinante para controlar el ritmo del encuentro y evitar los desajustes observados en la fase de grupos.
