Tras la victoria argentina por 2-1 frente a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026, el mediocampista Leandro Paredes reiteró la posición histórica de su país sobre las Islas Malvinas. El jugador vinculó el resultado deportivo con el mensaje político que varios integrantes del plantel transmitieron al exhibir una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” en el césped del estadio.
El encuentro, disputado el 14 de julio en la ciudad anfitriona, adquirió un significado adicional por el contexto bilateral. Aunque el entrenador Lionel Scaloni había pedido en los días previos centrar la atención exclusivamente en el fútbol, la acción de Giovani Lo Celso al colocar la bandera frente a la tribuna principal generó reacciones inmediatas en ambos países.
El contexto del partido y el gesto
Argentina accedió a su segunda final consecutiva de un Mundial tras superar a la selección inglesa, que había eliminado a la vigente campeona en octavos. El partido transcurrió con alta intensidad y escasas interrupciones arbitrales. En los minutos finales, cuando el resultado ya era irreversible, Lo Celso desplegó la bandera en una de las áreas. Paredes, que ingresó en el segundo tiempo, confirmó posteriormente que el acto había sido consensuado entre varios jugadores.

La Federación Argentina de Fútbol no emitió comunicado oficial sobre el episodio. Fuentes cercanas al plantel indicaron que la decisión respondió a una iniciativa individual de los futbolistas y no a una instrucción del cuerpo técnico.
Declaraciones de Paredes y Martínez
En declaraciones a Telefe, Paredes describió el triunfo como “único” y añadió que la bandera “siempre será argentina”. El volante sostuvo que el sentimiento de los jugadores reflejaba el de “la gente” y evitó ampliar el alcance político del mensaje. Por su parte, Lisandro Martínez declaró a TyC Sports que el equipo “no podía fallarle al pueblo argentino”, en referencia al mismo gesto.
Ambos jugadores enfatizaron que el foco inmediato sigue siendo la final del domingo. Paredes señaló que “queda un pasito más” y que el plantel intentará “dar otra gran alegría” sin perder de vista el significado simbólico que la bandera adquirió durante la celebración.
Posición de Scaloni antes del cruce
El seleccionador había insistido en que el partido era “solo un encuentro de fútbol”. Esa postura, expresada en conferencia de prensa tres días antes, buscaba reducir la carga emocional asociada al histórico diferendo territorial. Sin embargo, las palabras de Paredes y Martínez muestran que, dentro del vestuario, el partido fue vivido con una carga adicional que el cuerpo técnico no logró neutralizar por completo.
Repercusiones diplomáticas y deportivas
El gobierno británico no ha emitido hasta el momento una respuesta oficial. En el ámbito futbolístico, la FIFA mantiene su política de sancionar cualquier manifestación política en el campo de juego, aunque hasta ahora no ha abierto expediente sobre el incidente. Organismos argentinos vinculados a la causa Malvinas celebraron el gesto como una reafirmación pacífica de la soberanía, mientras que analistas internacionales observan que el cruce entre deporte y política reaparece cada vez que ambas selecciones se enfrentan.
El episodio no altera el calendario del torneo. Argentina disputará la final contra el ganador de la otra semifinal, programada para el 15 de julio. El plantel, según Paredes, intenta mantener la concentración en el aspecto deportivo pese al simbolismo que adquirió el partido ante Inglaterra.
Balance entre fútbol y memoria colectiva
La exhibición de la bandera revive el debate sobre los límites entre la expresión personal de los deportistas y las normas que regulan las competiciones internacionales. Históricamente, los encuentros entre Argentina e Inglaterra han estado marcados por referencias al conflicto de 1982. En esta ocasión, el mensaje se transmitió sin interrupción del juego y sin incidentes en las tribunas, lo que permite analizarlo como un acto de afirmación identitaria más que como una provocación directa.
El plantel argentino ha evitado convertir el tema en el eje central de sus declaraciones posteriores al partido. Tanto Paredes como Martínez reiteraron que el objetivo inmediato es la final y que cualquier otra lectura corresponde a interpretaciones externas. Esta postura coincide con la línea marcada por Scaloni antes del encuentro y sugiere que el cuerpo técnico buscará preservar la unidad del grupo de cara al último partido del certamen.
