El Gran Premio de Hungría de 2026 marcó un punto de inflexión para Aston Martin. El nuevo AMR26, desarrollado bajo la dirección de Adrian Newey, permitió al equipo superar las limitaciones evidentes en Bélgica y situarse por delante de Cadillac, Williams y Haas tanto en clasificación como en carrera. Fernando Alonso accedió por primera vez a la Q2 y concluyó decimosexto, mientras que el ritmo de carrera reveló una degradación de neumáticos notablemente inferior.

Pedro de la Rosa subrayó que la mejora aerodinámica no solo elevó el rendimiento en vuelta rápida, sino que también favoreció la gestión de los compuestos blandos durante 35 giros. Esta combinación situó al AMR26 por encima de rivales directos en tandas largas y permitió que Alonso y su compañero finalaran en posiciones de mérito, con solo el monoplaza de Oscar Piastri como coche más rápido retirado. El embajador de la marca británica señaló que la fiabilidad y la menor degradación observadas constituyen señales alentadoras de cara al próximo Gran Premio de Países Bajos, donde se espera que Honda entregue actualizaciones adicionales para consolidar el avance.
Ritmo de carrera superior al previsto
La estrategia dividida y la capacidad de mantener el neumático blando durante más tiempo que el resto de la parrilla demostraron que el paquete aerodinámico resuelve interrogantes clave sobre el comportamiento en distancia. De la Rosa valoró que el ritmo en carrera superó incluso al mostrado en clasificación, lo que refuerza la idea de que el AMR26 ha dado un salto cualitativo real y no meramente coyuntural.
