El Real Betis regresó este lunes a los entrenamientos con una baja que complica los planes de Manuel Pellegrini para el estreno liguero. Giovani Lo Celso no trabajó con el grupo en la Ciudad Deportiva Luis del Sol y todo apunta a que no llegará al partido del viernes contra la Real Sociedad, previsto a las 21:00 en La Cartuja.
El centrocampista argentino mantiene un plan físico personalizado desde su regreso, hace una semana, tras participar con Argentina en el Mundial. El calendario juega en su contra: apenas quedan unos días para el debut y el club no parece dispuesto a acelerar su puesta a punto si existe riesgo de recaída. Aitor Ruibal y el portero Diego Conde también se perfilan como bajas por sus respectivas lesiones.

Abde, la noticia positiva
La principal esperanza para Pellegrini es Ez Abde. El extremo ya comenzó la semana pasada a ejercitarse parcialmente con sus compañeros y podría entrar en los planes si completa la evolución prevista. Su disponibilidad aportaría desequilibrio y alternativas ofensivas en un partido exigente, especialmente si el Betis debe afrontar el encuentro sin uno de sus principales organizadores.
La sesión también confirmó una situación contractual con impacto deportivo. Gnangoro Bouaré volvió a entrenarse con el filial, bajo las órdenes de Dani Fragoso, después de realizar toda la pretemporada con el primer equipo. El centrocampista tiene contrato hasta el 30 de junio de 2027, pero no recuperará protagonismo en la plantilla principal mientras no acepte la oferta de renovación que tiene sobre la mesa.
El futbolista cuenta con propuestas de otros clubes y una cláusula de rescisión fijada en 15 millones de euros, aunque su prioridad sigue siendo jugar en el primer equipo verdiblanco. El Betis afronta así el tramo final antes del debut con dos frentes abiertos: gestionar las bajas sin forzar recuperaciones y resolver una negociación que puede condicionar la continuidad de uno de sus jóvenes valores.
