Manuel Pellegrini ha aceptado las disculpas públicas de José Mourinho antes del duelo liguero entre el Betis y el Real Madrid. El técnico chileno restó peso a unas críticas pronunciadas años atrás sobre su llegada al Málaga y sostuvo que la prensa buscó entonces una confrontación que, a su juicio, nunca existió. Su mensaje fue inequívoco: conserva una alta estima profesional por el portugués y detecta un cambio en su comportamiento público.

Pellegrini, que dirigió al Madrid en la temporada 2009-2010, definió a Mourinho como un gran entrenador y destacó que hoy se le percibe “más maduro y con mayor raciocinio” en sus intervenciones. La rectificación del luso adquiere relevancia porque rompe con un historial de declaraciones tensas y sitúa el foco en una relación profesional que ambos entrenadores presentan ahora como normalizada.
La prueba pendiente
El Partidazo de COPE trasladó el debate de las disculpas al comportamiento futuro de Mourinho. Gonzalo Miró admitió que el actual tono conciliador es visible, pero evitó dar por consolidada la transformación. Su criterio es que la verdadera medida llegará cuando el entrenador afronte una derrota, una decisión arbitral adversa o una mala racha: los escenarios en los que tradicionalmente se ha puesto a prueba su relación con el entorno.
La cautela de Miró no cuestiona la validez del gesto hacia Pellegrini, sino su alcance. Pedir disculpas corrige un episodio concreto; mantener la moderación bajo presión demostraría un cambio de conducta sostenido. El comentarista aseguró que reconocerá esa evolución si Mourinho conserva las formas incluso al expresar una queja legítima. El partido en Sevilla no resolverá por sí solo ese examen, pero abre un nuevo capítulo ante dos técnicos con una larga historia de rivalidad deportiva y respeto mutuo.
