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Pellizzari vence en Neila y Gall conquista Burgos

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Giulio Pellizzari se impuso este sábado en la quinta y última etapa de la Vuelta a Burgos 2026, con final en las exigentes Lagunas de Neila, mientras que Félix Gall confirmó su victoria en la clasificación general. El corredor italiano del Red Bull-BORA-hansgrohe resolvió a su favor una jornada marcada por los ataques, las rupturas del pelotón y una ascensión final en la que los principales candidatos al triunfo de la carrera burgalesa midieron sus fuerzas hasta los últimos kilómetros.

Gall, del Decathlon CMA CGM, cruzó la meta en tercera posición, por detrás de Pellizzari y Oscar Onley. Ese resultado le permitió conservar el maillot morado y completar una actuación regular en una prueba que llegó a su desenlace con diferencias suficientemente estrechas como para mantener abierta la lucha por la general. El austriaco resistió los movimientos de sus rivales en la subida definitiva y aseguró el primer puesto de la ronda.

Una etapa abierta desde el inicio

La última jornada comenzó con un ritmo elevado y numerosos intentos de modificar la composición de la carrera. En el kilómetro cuatro, el pelotón llegó a dividirse en dos grupos, aunque ambas partes terminaron reuniéndose antes de que se sucedieran hasta cuatro movimientos de fuga. La dinámica confirmó la dificultad de controlar una etapa que combinaba un recorrido selectivo con una llegada en alto y que ofrecía a los corredores situados cerca de la clasificación general una oportunidad para cambiar el rumbo de la carrera.

La escapada que acabaría consolidándose empezó a formarse alrededor del kilómetro 55. Doce corredores lograron abrir un hueco sobre el pelotón y, posteriormente, otros cinco se incorporaron al grupo. Entre ellos se encontraba Lennart Jasch, del Tudor, que partía a 1 minuto y 38 segundos del maillot morado. Su presencia obligó al grupo principal a vigilar la diferencia, ya que la fuga no estaba integrada únicamente por corredores sin opciones en la general.

La ventaja llegó a superar el minuto antes del Alto de Arroyo, aunque el pelotón pasó por ese punto a 58 segundos. Esa distancia relativamente contenida reflejó el equilibrio entre el interés de los escapados por ampliar su margen y la necesidad del grupo de favoritos de evitar que la carrera se descontrolara antes de la subida final. El ritmo impuesto en los kilómetros siguientes fue reduciendo progresivamente el número de corredores en cabeza.

Vermaerke y Driessen prolongan la ofensiva

Kevin Vermaerke, del UAE Team Emirates, Gianmarco Garofoli, del Soudal Quick-Step, y Vincenzo Albanese, del EF Education-EasyPost, fueron los últimos integrantes destacados de la primera selección. Albanese no pudo mantener el ritmo y Vermaerke decidió continuar en solitario. Desde el pelotón saltaron entonces Pavel Sivakov, compañero del estadounidense, y Diels Driessen, del Lotto, que lograron enlazar con él.

A diez kilómetros de la llegada, los tres corredores mantenían una ventaja de 40 segundos sobre el grupo principal. Sin embargo, la aproximación a las Lagunas de Neila redujo el margen de maniobra de la fuga. La escapada terminó descomponiéndose y, en el kilómetro 133, Driessen quedó solo al frente. El corredor del Lotto sostuvo la diferencia durante varios kilómetros, pero fue neutralizado a tres kilómetros de la línea de meta, justo cuando comenzaba la verdadera batalla entre los aspirantes a la victoria.

La resistencia de Driessen obligó a los favoritos a retrasar sus movimientos hasta las primeras rampas de la ascensión decisiva. Esa circunstancia dio valor a la estrategia de los equipos que habían colocado corredores por delante, aunque la diferencia final no fue suficiente para disputar el triunfo. La carrera llegó así a su fase determinante con el grupo principal todavía en condiciones de seleccionar la clasificación por las posiciones de fuerza.

Pellizzari encuentra el momento decisivo

Con la carrera completamente abierta, Giulio Ciccone, Félix Gall y Oscar Onley fueron algunos de los primeros corredores en atacar. Sus movimientos buscaron poner a prueba la capacidad de respuesta de los rivales y evitar que la subida se resolviera únicamente en los metros finales. Pellizzari trató inicialmente de enlazar desde una posición retrasada, pero fue capaz de incorporarse a la disputa cuando el ritmo comenzó a fragmentar al grupo.

Pablo Torres también protagonizó uno de los ataques más relevantes de la parte final. El español consiguió abrir un pequeño hueco y durante unos instantes pareció disponer de una oportunidad para alcanzar la cabeza de carrera. Pellizzari fue el único capaz de seguir su aceleración y, a partir de esa acción, el italiano terminó imponiendo su ritmo. Cuando logró marcharse en solitario, abrió una diferencia suficiente para afrontar los últimos metros sin verse obligado a responder a un nuevo ataque inmediato.

La victoria en las Lagunas de Neila supone para Pellizzari el reconocimiento a una jornada en la que supo combinar paciencia y capacidad de aceleración. El italiano no necesitó controlar toda la etapa desde las primeras posiciones: esperó a que los ataques de los favoritos redujeran el grupo y aprovechó el momento en que la selección quedó establecida. Onley terminó segundo y Gall tercero, dos posiciones que reflejaron tanto la fortaleza del británico en la subida como la solidez del austriaco para proteger su ventaja en la general.

Gall cierra una carrera de regularidad

El triunfo de Gall en la Vuelta a Burgos 2026 se cimentó en su capacidad para permanecer entre los corredores decisivos durante la última etapa. En una jornada con múltiples cambios de situación, el líder no necesitó responder con un ataque propio en los kilómetros finales. Su tercer puesto le permitió conservar el margen acumulado y evitó que sus principales perseguidores transformaran la batalla por la etapa en una amenaza para la clasificación general.

El desenlace también puso de relieve la diferencia entre ganar una jornada y controlar una carrera por etapas. Pellizzari fue el más fuerte en la ascensión final, pero Gall fue quien llegó a las Lagunas de Neila con la ventaja necesaria para administrar el resultado. La combinación de ambos desenlaces dejó una lectura equilibrada de la prueba: el italiano se llevó el triunfo parcial tras una ofensiva bien calculada y el austriaco confirmó la victoria absoluta gracias a la regularidad mostrada a lo largo de la ronda burgalesa.

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