El entrenador santandereano Jorge Luis Pinto cuestionó con dureza el papel que cumple James Rodríguez en la selección de Colombia y puso en duda tanto su condición de titular habitual como su liderazgo dentro del grupo. En una entrevista publicada por el diario El País de Cali, el técnico también criticó al seleccionador Néstor Lorenzo y sostuvo que el equipo nacional mantiene desde hace más de una década un modelo de juego que, a su juicio, no responde a las exigencias del fútbol moderno.
Las declaraciones se producen en un momento en que la presencia de James continúa siendo uno de los principales asuntos de debate alrededor de Colombia. Pinto no negó que el mediocampista pueda aportar durante determinados pasajes de un partido, pero rechazó que la selección siga construyendo su funcionamiento alrededor de él. Su observación apunta a una discusión más amplia: la relación entre la trayectoria de un futbolista, su estado competitivo actual y el peso que conserva dentro de un equipo nacional.
Una crítica directa al papel de James
“Seguir creyendo en James Rodríguez es un absurdo para los que seguimos el fútbol”, afirmó Pinto, según la entrevista. El entrenador matizó que el jugador podría ser tomado en cuenta “para un rato o un tiempo”, pero consideró que no debería ser sostenido como una pieza primordial de la selección. La crítica se dirige, por tanto, menos a su capacidad técnica que a la decisión de mantenerlo como referencia central de manera permanente.
Pinto, de 73 años, fue más contundente al referirse a la capitanía. Aseguró que James “no ha hecho méritos en los últimos tiempos” para conducir al combinado nacional y añadió: “No tiene los méritos suficientes, ni siquiera para ser el capitán de Colombia; hay gente con mejor rendimiento y disposición”. Con esa afirmación, el técnico plantea que la jerarquía dentro del vestuario debería estar vinculada al rendimiento reciente, la disponibilidad y la aportación colectiva, no únicamente al reconocimiento acumulado.

El planteamiento de Pinto no implica, según sus propias palabras, una exclusión absoluta del futbolista. Su propuesta es limitar el papel de James y evitar que la estructura del equipo dependa de sus intervenciones. Esa diferencia resulta relevante: el debate no se centra solamente en si debe ser convocado, sino en qué responsabilidad debe asumir y cuánto puede condicionar las decisiones tácticas del seleccionador.
El modelo de juego, en el centro del debate
La crítica de Pinto también alcanza a Lorenzo. El entrenador considera que Colombia permanece estancada en una forma de jugar que se originó, según su lectura, durante el ciclo del argentino José Pékerman y que se mantiene bajo la actual conducción. “Estamos en la patria boba desde hace doce años, desde cuando estaba el profesor Pékerman”, sostuvo, al establecer una continuidad entre ambos procesos.
Para Pinto, esa continuidad no representa estabilidad, sino falta de evolución. Afirmó que el estilo de trabajo de Lorenzo conserva el mismo modelo y que no incorpora “formas de juego modernas” como las que, en su opinión, exhiben España, Japón y Marruecos. También mencionó a Noruega, a la que puso como ejemplo por su posicionamiento frente a Brasil. Su argumento central es que las transformaciones tácticas no aparecen de manera espontánea: se construyen mediante entrenamientos específicos y una planificación sostenida.
La observación introduce una diferencia entre resultados y desarrollo futbolístico. Un equipo puede conservar una identidad reconocible y, al mismo tiempo, ser cuestionado por la velocidad con la que adapta sus mecanismos de presión, salida, ocupación de espacios o circulación de balón. Pinto sostiene que Colombia no ha dado ese salto y que la permanencia de referentes como James forma parte de una estructura que privilegia el pasado sobre la renovación.
Una discusión que trasciende a un jugador
La selección colombiana ha tenido en los últimos años una relación compleja con sus figuras de mayor experiencia. James fue uno de los principales protagonistas del equipo que alcanzó los cuartos de final del Mundial de Brasil 2014 y ganó la Bota de Oro de aquel torneo. Ese antecedente contribuyó a consolidar su autoridad deportiva y simbólica, pero también elevó las expectativas sobre su rendimiento en cada convocatoria.
La posición de Pinto refleja precisamente la tensión entre ese legado y las exigencias actuales. Para los defensores de la continuidad, la visión de juego, la experiencia y la capacidad de resolver situaciones cerradas pueden justificar la permanencia del mediocampista. Para sus críticos, esos atributos pierden peso si no están acompañados por regularidad, intensidad y una contribución compatible con el ritmo que requiere el fútbol internacional.
En cuanto a Lorenzo, la evaluación de Pinto se limita a una crítica pública sobre el modelo de juego y el manejo de los liderazgos. No se informó de una respuesta del seleccionador ni de James Rodríguez a las declaraciones. Tampoco se anunció, a partir de la entrevista, una modificación en la estructura de la selección. Por ahora, la decisión sobre la titularidad, la capitanía y el papel táctico del mediocampista continúa correspondiendo al cuerpo técnico.
Las palabras del exentrenador de El Nacional abren así un debate sobre el futuro inmediato de Colombia: conservar el protagonismo de un futbolista emblemático, reducir su influencia o acelerar la transición hacia otros referentes. La respuesta dependerá no solo de la valoración individual de James, sino también de la capacidad de Lorenzo para demostrar que el equipo puede evolucionar sin perder competitividad ni cohesión.
