A días de la final entre España y Argentina, las entradas más asequibles en el MetLife Stadium alcanzan ya los 7.380 dólares. Las localidades de categoría 1 superan los 19.995 dólares y las zonas preferentes llegan a 32.970. Los paquetes de hospitalidad oficial rozan los 34.500 dólares por persona.

La FIFA multiplica sus ingresos al aplicar una comisión del 15% tanto al vendedor como al comprador en el mercado secundario oficial. De esta forma, el organismo cobra tres veces por la misma localidad: en la venta inicial y en cada extremo de la reventa. Aunque la plataforma está autorizada en Estados Unidos, esta estructura genera un conflicto evidente: la entidad responsable de regular el mercado se beneficia directamente del alza de precios.
Las autoridades de Nueva York y Nueva Jersey investigan desde mayo las prácticas de venta de la FIFA tras denuncias de aficionados que recibieron localidades distintas a las adquiridas. En paralelo, un tribunal alemán ordenó a la FIFA revelar la identidad de vendedores comerciales antes de cada operación. El sistema de precios variables y la liberación tardía de entradas han contribuido a inflar artificialmente los valores, convirtiendo la final en el partido más inaccesible de la historia.
