La comparación entre el presupuesto provincial de Mendoza y el nacional para 2026 expone dos estrategias claramente diferenciadas en materia deportiva. Mientras el gobierno de Alfredo Cornejo destina 9.700 millones de pesos a Deportes dentro de una cartera que supera los 1,2 billones, el gobierno de Javier Milei reduce el gasto nacional en la materia a 78.402 millones de pesos, lo que representa una caída real del 66 por ciento respecto de 2025 según el análisis del think tank Táctica.
Estos números no solo reflejan volúmenes de inversión distintos, sino también concepciones opuestas sobre el rol del Estado en la formación de deportistas. En Mendoza, casi la mitad del presupuesto deportivo se orienta al deporte social y comunitario, mientras que a nivel nacional las partidas para clubes de barrio prácticamente desaparecen.

El subsecretario de Deportes mendocino, Federico Chiapetta, defendió la asignación de 45 por ciento del presupuesto provincial al deporte social argumentando que los Juegos Sanmartinianos y los juegos escolares generan resultados más sostenibles a largo plazo que las inversiones concentradas en alto rendimiento. Esta postura contrasta con la decisión nacional de priorizar el mantenimiento de predios y el apoyo a federaciones, partidas que, aunque representan porcentajes mayores dentro del total, también sufrieron recortes reales del 12 y 39 por ciento respectivamente frente a 2023.
Clubes de barrio: la diferencia entre subsistencia y desaparición
El dato más revelador aparece al analizar el destino de los clubes de barrio. A nivel nacional, la partida prevista para 2026 es de apenas 250 millones de pesos, lo que implica una reducción del 98,6 por ciento respecto de 2023 y del 78 por ciento frente al presupuesto vigente en 2025. En Mendoza, en cambio, el programa de deporte comunitario recibe recursos que permiten mantener los juegos con 70 mil participantes y las competencias escolares con 57 mil estudiantes.
Esta brecha tiene consecuencias directas sobre la base de la pirámide deportiva. Los clubes de barrio son el primer eslabón donde se detectan talentos como Julián Álvarez o Lisandro Martínez. Cuando el financiamiento nacional se retrae de manera tan drástica, las instituciones locales pierden capacidad para pagar cuotas sociales de niños vulnerables, mantener instalaciones y organizar torneos formativos. El programa Hay Equipo, que cubría esas cuotas, fue eliminado en 2024 y no tiene reemplazo en las proyecciones de 2026.
Alto rendimiento versus base: dos apuestas con distinto alcance
El gobierno nacional decidió concentrar recursos en el CeNARD, donde prevé alojar 54.600 deportistas y entregar 180.200 raciones alimentarias durante el año. También otorgará 600 becas a atletas y 378 a instructores. Sin embargo, estos números representan volúmenes muy inferiores a los que existían antes de 2024, y el desfinanciamiento de los Juegos Nacionales Evita redujo drásticamente la visibilidad de los deportistas del interior.
En Mendoza, el 23 por ciento del presupuesto deportivo se destina a alto rendimiento, pero siempre dentro de un marco donde el 45 por ciento va a la base. Esta distribución reconoce que sin un volumen suficiente de practicantes en los barrios, el flujo de talentos hacia las selecciones nacionales se interrumpe. La experiencia de los últimos dos años muestra que los recortes nacionales ya provocaron la pérdida de becas y apoyos a municipios para infraestructura polideportiva.
Perspectivas de los actores involucrados
Los intendentes y presidentes de clubes de barrio mendocinos valoran la continuidad de los programas provinciales porque les permiten sostener actividades sin depender exclusivamente de aportes nacionales que ya no llegan. En cambio, las federaciones deportivas nacionales enfrentan una paradoja: reciben un porcentaje mayor dentro del presupuesto reducido, pero pierden en términos reales y deben competir por recursos cada vez más escasos.
Los deportistas de alto rendimiento que entrenan fuera del CeNARD advierten que la eliminación de apoyos a municipios y clubes limita sus posibilidades de preparación local. Mientras tanto, los responsables de políticas deportivas provinciales sostienen que la inversión en la base genera mayor retorno social y reduce la dependencia de resultados puntuales en competencias internacionales.
Riesgos estructurales y proyecciones a mediano plazo
La principal amenaza identificada es la interrupción del flujo de talentos desde los barrios hacia las selecciones nacionales. Si los clubes de barrio continúan perdiendo financiamiento a nivel nacional, las provincias con presupuestos más robustos como Mendoza podrán mantener cierta actividad, pero el resto del país enfrentará un vacío que tardará años en revertirse.
Otro riesgo radica en la infraestructura. La reducción del 98,6 por ciento en la partida para clubes de barrio implica que muchas instalaciones quedarán sin mantenimiento ni mejoras. Esto afecta no solo al rendimiento deportivo, sino también a la salud comunitaria y a la contención social que estos espacios brindan en zonas vulnerables.
De cara a 2027 y 2028, la tendencia apunta a una mayor fragmentación territorial: las provincias con mayor compromiso presupuestario podrán sostener programas de base, mientras que el desarrollo deportivo nacional dependerá cada vez más de iniciativas privadas o de autofinanciamiento de las federaciones. Esta configuración reduce la igualdad de oportunidades y aumenta la probabilidad de que talentos de zonas con menor inversión queden fuera del radar de las selecciones.
El contraste entre las dos administraciones también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de los modelos. El enfoque mendocino prioriza la masividad y la continuidad, pero requiere un esfuerzo fiscal constante. El modelo nacional busca eficiencia a través de la concentración, pero hasta ahora ha mostrado una pérdida acelerada de cobertura territorial. El resultado final dependerá de si las provincias logran compensar la retracción nacional o si el desfinanciamiento de la base termina afectando incluso a los programas de alto rendimiento que hoy reciben mayor atención presupuestaria.
