La Selección Masculina de Voleibol de Puerto Rico afrontará el Norceca Final Six con prácticamente la misma plantilla que conquistó la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo 2026, en una apuesta por cerrar en casa un verano de resultados relevantes y afinar los últimos detalles antes del torneo preolímpico.
El campeonato se disputará del 23 al 29 de agosto en el Auditorio Juan “Pachín” Vicéns de Ponce, ciudad que volverá a recibir una competencia internacional de alto nivel. El dirigente nacional, Jamille Torres, confirmó durante la presentación oficial del evento que el combinado puertorriqueño acudirá con sus principales figuras y con la expectativa de aprovechar la localía tanto en el aspecto deportivo como en el respaldo de los aficionados.
“Venimos con nuestro mejor equipo para Ponce, para dar la mejor demostración posible”, afirmó Torres, quien también apeló a una expresión habitual en la identidad deportiva de la ciudad: “Ponce es voleibol”. El técnico solicitó el apoyo de la fanaticada durante una semana que, además de poner en juego un título regional, servirá para medir el nivel del equipo ante rivales de peso continental.

Una última prueba antes del desafío preolímpico
Para Puerto Rico, el Final Six tendrá un valor que trasciende la clasificación del torneo. Torres explicó que será la última competencia de preparación antes del Preolímpico que la selección disputará en Canadá. Esa condición convierte cada partido en una oportunidad para consolidar combinaciones, evaluar el rendimiento colectivo y definir el grupo que afrontará el siguiente objetivo del ciclo internacional.
El calendario reciente ha sido exigente. Puerto Rico ganó la medalla de oro en el Norceca Final Four y luego obtuvo la plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Santo Domingo. Aunque esos resultados reflejan continuidad competitiva, la derrota en la final centroamericana dejó una sensación pendiente dentro del plantel. “Fue un partido que prácticamente tuvimos en las manos”, reconoció Torres al referirse a un encuentro que el equipo considera una ocasión perdida.
La proximidad entre las distintas competencias también plantea un desafío de gestión física y táctica. El conjunto viajará este jueves a México para participar en la Copa Panamericana, antes de regresar a Puerto Rico para encarar el Final Six. La sucesión de partidos permitirá mantener el ritmo internacional, pero exigirá administrar el desgaste de una plantilla que viene de un verano cargado de compromisos.
Continuidad en la plantilla y dos incorporaciones
La nómina que estará en Ponce será prácticamente la misma que terminó en el segundo lugar en Santo Domingo. A ese núcleo se sumarán Antonio Feliciano y Janluar Figueroa, incorporaciones que amplían las alternativas del cuerpo técnico sin alterar de manera significativa la estructura que ha competido durante la temporada.
La decisión de sostener la base responde a una lógica deportiva clara: Puerto Rico busca llegar al Preolímpico con automatismos ya establecidos, en lugar de iniciar un nuevo proceso de adaptación. La continuidad puede favorecer la coordinación en momentos de presión, aunque el equipo deberá demostrar que es capaz de transformar sus buenos pasajes de juego en cierres más efectivos, especialmente después del desenlace de la final centroamericana.
El torneo reunirá a Estados Unidos, Canadá, República Dominicana, México, Guatemala y Puerto Rico. La presencia de selecciones con tradición y distintos estilos de juego ofrecerá al conjunto local un marco exigente para comprobar cuánto ha avanzado frente a rivales de la zona. Además del resultado final, los partidos podrían aportar puntos para mejorar la posición puertorriqueña en el ranking mundial, un factor relevante en la planificación de futuras competiciones.
Ponce reclama protagonismo regional
Durante la conferencia de prensa, la alcaldesa de Ponce, Marlese Sifre Rodríguez, destacó que el regreso de un torneo internacional refuerza la relación de la ciudad con el voleibol y genera una plataforma para acercar el deporte a la comunidad. Sifre recordó que Puerto Rico ganó la medalla de plata en la edición anterior del Norceca Final Six y expresó, entre risas, una meta más ambiciosa para esta ocasión: “Queremos la de oro”.
La alcaldesa también exhortó al público a llenar las gradas durante toda la semana de competencia. Su llamado refleja una dimensión adicional del evento: la localía no se limita a jugar en territorio puertorriqueño, sino que busca convertir el auditorio en un factor de apoyo para el equipo y en un espacio de promoción del voleibol entre los aficionados.
En representación del presidente de la Federación Puertorriqueña de Voleibol, César Trabanco, el vicepresidente federativo Luis “Wito” Morales felicitó a los jugadores por la medalla obtenida en Santo Domingo y resaltó el esfuerzo acumulado durante el ciclo competitivo. “Los que conocemos el voleibol sabemos los sacrificios que estos muchachos hacen día a día”, señaló, al agradecer al equipo por brindar una alegría a la población.
Morales afirmó además que Ponce se ha consolidado como una de las principales sedes del voleibol internacional en la región. El Norceca Final Six será el último torneo internacional de la disciplina que Puerto Rico albergará durante 2026, por lo que el certamen concentrará expectativas deportivas y organizativas. Para la selección, la prioridad será aprovechar ese escenario, corregir los detalles que costaron la final centroamericana y llegar al Preolímpico con una referencia competitiva precisa sobre sus posibilidades.
