Óscar Pulido decidió el Trofeu Vila de Gràcia 2026 con una actuación determinante: detuvo cuatro de los siete penaltis lanzados en la tanda final y entregó el título al CE Manresa frente al Europa. El guardameta y capitán fue ovacionado por la afición graciense y recibió también el premio al mejor jugador del encuentro. Su intervención confirmó que, en los momentos de máxima presión, el equipo manresano cuenta con una ventaja competitiva bajo los palos.

Una carrera ligada al Congost
Nacido en Manresa el 30 de mayo de 2000, Pulido nunca ha defendido otra camiseta. Ha recorrido todas las categorías del club hasta consolidarse en el primer equipo, con el que suma 166 partidos oficiales y exactamente 166 goles encajados. La cifra no define por sí sola su rendimiento, pero sí refleja una presencia sostenida y una continuidad poco habitual en el fútbol actual. En octubre de 2025 alcanzó, además, las 50 porterías a cero con el Manresa.
Renovado hasta junio de 2027, afrontará su séptima temporada como profesional convertido en capitán, insignia y referencia del vestuario. Sus compañeros y la afición lo apodan “El Santo” por sus paradas decisivas, un sobrenombre reforzado por la tanda ante el Europa. Más allá del trofeo, el episodio resume su evolución: Pulido no solo aporta reflejos, sino liderazgo y estabilidad en un proyecto construido con identidad local. Para el Manresa, mantenerlo bajo los palos significa conservar a un futbolista formado en casa y a un símbolo capaz de inclinar partidos cuando el margen de error desaparece.
