Un reclamo que se profundiza
Gustavo Quinteros volvió a exponer su malestar con la dirigencia de Independiente después de la derrota ante Vélez en el estadio José Amalfitani. Aunque inicialmente aseguró que no quería hablar más del mercado de pases, el entrenador terminó reclamando públicamente por la falta de refuerzos en puestos que considera prioritarios desde el inicio de la pretemporada.
“Esperemos que en estos días lleguen las incorporaciones”, declaró. Luego fue más contundente: pidió reemplazar a Kevin Lomónaco con un defensor de nivel similar y recordó que llevan “dos meses y medio” conversando con los dirigentes por la llegada de un volante. El reclamo adquiere mayor urgencia porque Lomónaco está a una firma de incorporarse al Grupo Pachuca y la plantilla cuenta con pocas alternativas confiables en la zaga.

La preocupación no es abstracta: ante una eventual ausencia de Sebastián Valdez o Juan Fedorco, los principales recambios serían Juan Arrayago y Fernando Closter, ambos de apenas 17 años. Así, la demora en reforzar la defensa no solo limita la competencia interna, sino que aumenta la dependencia de jugadores jóvenes en una zona especialmente sensible.
Quinteros también asumió responsabilidades por el bajo rendimiento del equipo. Admitió que Independiente no pudo elaborar juego, generó pocas situaciones y fue superado por Vélez. Señaló especialmente a Matías Abaldo y Maximiliano Gutiérrez, a quienes cuestionó por no imponerse en los duelos y sugirió que debían ser reemplazados.
El conflicto entre el técnico y la comisión directiva continúa abierto. Independiente incorporó a tres futbolistas en este mercado, pero ninguno llegó para las posiciones que Quinteros define como urgentes; además, Imanol Machuca no podrá jugar hasta noviembre. La derrota profundizó una discusión que ya excede los nombres: revela una distancia entre las necesidades deportivas planteadas por el entrenador y las decisiones concretas del club.
