El Girona abrió su temporada con un empate ante el Leganés, pero el foco posterior al partido se desplazó con rapidez al caso de Viktor Tsygankov. Quique Álvarez, técnico del conjunto rojiblanco, explicó que el extremo ucraniano estaba “bien en teoría” y figuraba en la convocatoria, aunque finalmente “no ha querido cambiarse”, una formulación que deja entrever que la ausencia del jugador no respondió a un problema físico, sino a una decisión propia en un contexto de creciente tensión contractual y deportiva.
La escena se produjo este domingo, después de un encuentro resuelto con reparto de puntos en el que el Girona evitó la derrota gracias a un gol de Abel Ruiz en el minuto 90. Antes, Naim García había adelantado al Leganés en los primeros compases de la segunda mitad, obligando al equipo catalán a remar durante buena parte del partido. El resultado mantiene al Girona con un estreno competitivo, pero no despeja las dudas que arrastra desde el final de la pasada campaña, especialmente en torno a una plantilla condicionada por el descenso a LaLiga Hypermotion.

Un caso que ya venía de la pretemporada
La ausencia de Tsygankov en la primera jornada no sorprendió a los observadores del club. El futbolista ucraniano ya no participó en ninguno de los partidos de pretemporada, una señal que anticipaba una situación abierta en el mercado y que ahora se confirma como una de las cuestiones más delicadas para la dirección deportiva. Con contrato hasta 2027, el extremo habría pedido salir del Girona tras la pérdida de categoría, un escenario que altera por completo el equilibrio deportivo y financiero de la entidad.
La lectura del caso trasciende el simple episodio de un jugador que no se viste de corto. En términos de vestuario, la negativa a cambiarse en una jornada oficial revela una ruptura de confianza o, al menos, una discrepancia importante entre la voluntad del club y la del futbolista. Para el Girona, la situación tiene además una dimensión estratégica: se trata de un activo de valor, con peso específico en el mercado y con un historial reciente que avala su relevancia competitiva.
Un futbolista clave en la etapa más brillante del Girona
Tsygankov llegó al Girona en enero de 2023 y pronto se integró en un equipo que vivió una de las etapas más exitosas de su historia reciente. Su aportación fue importante en la tercera posición lograda en la temporada 2023-2024, un resultado que impulsó al club hacia la clasificación para la Liga de Campeones y reforzó la idea de un proyecto capaz de competir por objetivos mucho más ambiciosos de lo previsto. Precisamente por eso, su salida no sería un trámite más, sino un movimiento con impacto deportivo y simbólico.
La situación obliga al Girona a gestionar varios frentes al mismo tiempo: un arranque liguero aún por asentarse, un mercado abierto en el que necesita ordenar salidas y entradas, y una carpeta especialmente sensible en la que se cruzan el contrato largo del jugador, su peso competitivo y su voluntad de abandonar la entidad. El mensaje de Quique Álvarez apunta a que el asunto no está cerrado y que, más allá del empate ante el Leganés, el verdadero desafío inmediato del club pasa por resolver un expediente que puede condicionar el desarrollo de toda la temporada.
