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Raíces asturianas y expansión del lacrosse en España

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La historia de Dennis Tamargo conecta dos orillas del Atlántico a través de un deporte poco conocido en Europa. Nacido en Tampa, Florida, este entrenador de lacrosse desciende de emigrantes asturianos que llegaron a Estados Unidos a finales del siglo XIX. Su proyecto de crear el primer equipo de lacrosse en Asturias no surge de forma aislada, sino que se inscribe en un proceso más amplio de recuperación de identidad entre las comunidades hispanas en América y de introducción de disciplinas deportivas estadounidenses en el norte de España.

El Centro Español de Tampa, fundado en 1891, representa uno de los núcleos más antiguos de la diáspora asturiana en Florida. Durante décadas, miles de trabajadores abandonaron pueblos como Colombres, Ribadesella o Gijón en busca de oportunidades en la industria tabaquera y la construcción. Familias como la de Tamargo mantuvieron vivas tradiciones a través de asociaciones culturales que organizan desde partidos de fútbol hasta festivales gastronómicos. Esta continuidad explica por qué el entrenador considera Asturias como un terreno natural para implantar un deporte que combina elementos de fútbol y béisbol y que exige resistencia física y trabajo colectivo.

El contexto migratorio y la formación de identidades híbridas

La emigración asturiana a Tampa no fue un fenómeno puntual. Entre 1880 y 1920, el Principado perdió parte significativa de su población joven, que se estableció en enclaves como Ybor City. Allí surgieron instituciones mutualistas que preservaron el idioma, la cocina y las redes de apoyo económico. La madre de Dennis Tamargo, Cynthia García Tamargo, ocupa actualmente un cargo directivo en el Centro Español, lo que ilustra cómo estas estructuras siguen operando más de un siglo después. El regreso de Tamargo a Asturias con su equipo de Tampa Catholic High School representa, por tanto, el cierre de un ciclo iniciado por sus abuelos y bisabuelos.

Este tipo de retornos generacionales ha cobrado fuerza en los últimos años. Programas de intercambio cultural entre Asturias y Florida han permitido que descendientes de emigrantes visiten el Museo de la Emigración en Colombres o el Santuario de Covadonga. Tamargo menciona el componente espiritual de estos lugares, que refuerza el sentido de pertenencia más allá de la simple curiosidad turística. La experiencia de haber visitado Asturias a los diez años y recordar la diferencia en la gastronomía local ilustra cómo los recuerdos infantiles pueden convertirse en proyectos de vida adulta.

La introducción del lacrosse y las dinámicas deportivas europeas

El lacrosse sigue siendo minoritario en España, aunque cuenta con equipos en Bilbao, Zaragoza, Madrid y Valencia. Su crecimiento responde a la globalización de deportes estadounidenses, similar a lo ocurrido con el baloncesto en los años ochenta o el fútbol americano más recientemente. Tamargo destaca que la mentalidad asturiana, caracterizada por la tenacidad y el trabajo en equipo, encaja con las exigencias del lacrosse, que requiere coordinación entre jugadores y resistencia ante el contacto físico. Esta observación no es casual: estudios sobre selección de deportes en comunidades inmigrantes muestran que las disciplinas que premian la perseverancia encuentran mayor aceptación en regiones con tradición industrial y minera como Asturias.

La visita del equipo de Tampa Catholic High School a Asturias genera un efecto demostración. Diez estudiantes de quince años participan en entrenamientos y partidos amistosos que exponen a jóvenes locales a reglas, equipamiento y tácticas desconocidas. Si el proyecto de Tamargo prospera, el primer equipo asturiano podría integrarse en competiciones regionales y, eventualmente, en torneos europeos organizados por la Federación Europea de Lacrosse. Casos como el de la selección española de rugby, que pasó de ser un deporte marginal a disputar fases de clasificación mundialistas, ofrecen un precedente lógico: la implantación sostenida requiere tanto inversión en instalaciones como formación de entrenadores locales.

Repercusiones culturales y sociales a medio y largo plazo

Más allá del ámbito deportivo, el traslado del lacrosse a Asturias puede influir en la preservación de la identidad entre las nuevas generaciones de asturianos. En Tampa, la comunidad española celebra tanto la victoria de la selección española de fútbol como la cocina regional. Un equipo de lacrosse en Asturias podría funcionar como espacio de encuentro intergeneracional, donde descendientes de emigrantes y residentes locales compartan experiencias. Esta dinámica ya se observa en otros deportes de origen mixto, como el floorball en Cataluña, que atrajo a familias con raíces escandinavas y catalanas por igual.

Desde el punto de vista económico, la consolidación de un equipo estable generaría demanda de equipamiento específico, árbitros formados y posibles torneos internacionales. Tampa cuenta con infraestructura consolidada; Asturias podría beneficiarse de acuerdos de intercambio que incluyan clínicas de verano o programas de becas para jóvenes. El riesgo principal radica en la falta de continuidad: sin apoyo institucional sostenido, iniciativas como la de Tamargo pueden diluirse tras la primera generación de jugadores. La experiencia del hockey sobre hielo en Madrid muestra que el crecimiento inicial requiere al menos una década para estabilizarse y crear estructuras federativas sólidas.

Perspectivas de consolidación regional

Tamargo confía en que la “garra asturiana” proporcione el impulso necesario para que el lacrosse arraigue. Esta confianza se basa en la observación directa de cómo las comunidades de Tampa mantienen vivas las raíces a pesar de la presión asimiladora estadounidense. Si el primer equipo asturiano logra resultados competitivos en torneos nacionales, podría atraer patrocinios de empresas locales y colaboraciones con clubes de fútbol o balonmano que ya poseen instalaciones. El resultado final sería una ampliación del mapa deportivo español, donde un deporte nacido en territorio indígena norteamericano encuentra un nuevo hogar gracias a los lazos históricos entre Asturias y Florida.

El proceso no se limita a la importación de reglas. Implica también la adaptación cultural: la forma en que los jóvenes asturianos interpretan el lacrosse reflejará tanto las influencias estadounidenses como las tradiciones locales de esfuerzo colectivo. Con el tiempo, esta fusión podría generar un estilo propio que diferencie al lacrosse practicado en el norte de España del practicado en Estados Unidos o Canadá. Esa singularidad sería el indicador más claro de que el sueño de Dennis Tamargo ha trascendido el plano personal para convertirse en un fenómeno colectivo con raíces profundas en la historia migratoria del Principado.

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