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Racing ante el coste de sostener su ascenso

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El Racing afronta el salto a Primera División con una tensión habitual en los clubes que ascienden, pero especialmente visible en su caso: el éxito deportivo ha elevado el valor de varios futbolistas y, al mismo tiempo, ha aumentado la presión económica para conservarlos. Chema Aragón, director deportivo, dejó claro que Gustavo Puerta y Jorge Salinas tienen contrato y que solo saldrán si los clubes interesados abonan sus cláusulas de rescisión. Sin embargo, también admitió que, frente a ofertas procedentes de entidades con una capacidad financiera muy superior, «poco puedes hacer» para retenerlos.

La contradicción es central. El Racing necesita proteger el patrimonio que ha construido, pero también debe competir en un mercado en el que la voluntad del jugador, la dimensión del comprador y la oportunidad de una operación pueden alterar cualquier planificación. La incertidumbre sobre Puerta y Salinas no representa únicamente una cuestión de nombres: condiciona el presupuesto restante, el diseño de la plantilla y el margen de maniobra para completar las incorporaciones antes del cierre del mercado.

La retención como primera inversión

Aragón plantea la continuidad de los dos jugadores como una inversión deportiva y patrimonial. Ambos han regresado de sus respectivas competiciones internacionales, mantienen una actitud profesional y, según el club, han elevado el nivel de los entrenamientos pese al periodo de descanso. Esa disposición reduce uno de los riesgos más delicados de cualquier negociación: que un futbolista con una posible salida pierda concentración o genere una fractura interna.

Si Puerta y Salinas permanecen, el Racing conservará piezas que conocen el modelo de juego, el vestuario y las exigencias del cuerpo técnico. En un equipo recién ascendido, esa continuidad puede acelerar la adaptación a Primera, donde el ritmo, la capacidad física y la calidad individual de los rivales serán mayores. Sustituir a futbolistas ya integrados suele exigir tiempo, recursos y asumir un margen de error elevado, especialmente cuando el mercado se acerca a sus últimos días.

También existe una consecuencia económica positiva. Mantener a jugadores con proyección puede aumentar su valor futuro si tienen un rendimiento destacado en la máxima categoría. El club no solo estaría defendiendo una plantilla competitiva, sino una parte relevante de sus activos. La estrategia, no obstante, exige que las cláusulas y las condiciones contractuales estén alineadas con el nuevo escenario. Una cantidad fijada antes del ascenso puede convertirse en una puerta de salida demasiado accesible cuando el jugador empieza a llamar la atención en Primera.

El poder desigual de los grandes compradores

La referencia de Chema Aragón a los «transatlánticos» resume la asimetría financiera del fútbol actual. El Racing puede intentar mejorar las condiciones de sus futbolistas, ofrecerles protagonismo y explicarles la importancia que tendrán en el proyecto, pero esas herramientas compiten con salarios, primas, plantillas y objetivos europeos que están fuera de su alcance. La voluntad de retenerlos puede ser sincera y, aun así, resultar insuficiente.

El riesgo no se limita a perder a uno o dos titulares. Una salida avanzada en el mercado obligaría a reorganizar posiciones, negociar con urgencia y pagar posiblemente un sobrecoste por sustitutos. Además, los clubes vendedores tienen menos capacidad para elegir cuando el calendario se agota. La urgencia puede llevar a aceptar perfiles que no encajen con precisión en el sistema o contratos que comprometan ejercicios posteriores.

Hay otro factor que no debe ignorarse: la situación de los futbolistas. Puerta arrastra problemas en el tobillo desde el Mundial y, al mismo tiempo, está entrenando con normalidad según explicó el director deportivo. También espera ser padre en aproximadamente cuarenta días. Estos elementos no determinan su futuro profesional, pero recuerdan que las decisiones de mercado se producen sobre realidades personales y físicas complejas. Una eventual venta debe valorar tanto el rendimiento inmediato como el riesgo médico, la adaptación y la disponibilidad real del jugador.

Un presupuesto atrapado por la incertidumbre

El Racing aún dispone de una cantidad de dinero para fichajes, pero Aragón no puede concretar si servirá para contratar cinco, seis o siete futbolistas porque la continuidad de Puerta y Salinas modifica todas las cuentas. La incertidumbre tiene un efecto multiplicador: no solo afecta al número de incorporaciones, sino también al nivel salarial que puede ofrecerse, al equilibrio entre veteranos y jóvenes y a la capacidad de responder ante una lesión o una salida inesperada.

En Primera, una plantilla corta puede ser competitiva durante algunos tramos, pero queda expuesta cuando aparecen sanciones, lesiones o acumulación de partidos. El Racing incorpora a Pedro, que quiere ser conocido por ese nombre, y a Pablo Ramón, mientras Guliashvili continúa lesionado. Aragón sostiene que el grupo actual es suficiente para competir desde el primer día, pero esa afirmación debe interpretarse como una fotografía provisional. La suficiencia numérica inicial no garantiza una cobertura adecuada en todas las posiciones durante una temporada más exigente.

La prudencia financiera ofrece una ventaja evidente: evita que el ascenso conduzca a una expansión de costes difícil de sostener. Muchos clubes han comprometido una parte excesiva de sus ingresos futuros para competir inmediatamente y después han sufrido problemas cuando los resultados no acompañaron. El Racing parece obligado a crecer sin perder el control presupuestario. La dificultad consiste en que ahorrar demasiado también puede salir caro si el equipo queda desprotegido y pierde la categoría.

La renovación de la plantilla y su coste humano

El ascenso ha venido acompañado de numerosas salidas: Damián, Marco Sangalli, Javi Castro, Jokin, Aldasoro, Mario García y Suleiman, entre otros. Aragón destacó la profesionalidad con la que los jugadores aceptaron la no continuidad, pero la dimensión humana de la operación no desaparece por la corrección de las despedidas. Una renovación extensa puede abrir espacio para elevar el nivel competitivo, aunque también puede erosionar los vínculos que sostuvieron al equipo durante el curso anterior.

El vestuario necesitará integrar a los recién llegados sin perder una cultura de trabajo que el club considera una de sus fortalezas. Si además se marchan Puerta o Salinas, dos futbolistas cuya permanencia funciona como referencia para el proyecto, la reconstrucción sería todavía más profunda. El cuerpo técnico tendrá que enseñar mecanismos de juego, distribuir nuevos liderazgos y gestionar expectativas muy diferentes: algunos jugadores llegarán para ser titulares; otros, para competir por minutos; y varios de los que continúan pueden ver alterado su papel.

La gestión de esas expectativas será determinante. La Primera División ofrece mayor visibilidad, pero también puede aumentar la frustración de quienes participan menos. Un vestuario con demasiadas novedades necesita reglas claras y una comunicación constante. De lo contrario, la competencia interna puede convertirse en desconfianza, especialmente si los resultados iniciales no responden a la ilusión generada por el ascenso.

Conservar el estilo sin ignorar la categoría

El director deportivo defiende mantener una forma de jugar valiente, aunque reconoce que el Racing no ganará tantos partidos ni marcará noventa goles. La continuidad del estilo tiene un valor deportivo y de identidad: permite que los jugadores trabajen sobre principios conocidos y evita que el salto de categoría provoque una reacción basada exclusivamente en el miedo. También puede facilitar la conexión con una afición que se ha identificado con una propuesta ofensiva.

El peligro aparece si la fidelidad al modelo se convierte en rigidez. En Segunda, la presión alta, la iniciativa y la capacidad para atacar con muchos efectivos pueden generar ventajas sostenidas; en Primera, una pérdida mal gestionada puede ser castigada con mayor rapidez y precisión. Mantener la valentía requerirá mejorar la protección del área, la vigilancia tras pérdida y la gestión de los momentos en los que el rival imponga su calidad. No se trata necesariamente de abandonar el estilo, sino de dotarlo de más recursos para sobrevivir a escenarios distintos.

La evaluación del mercado debería seguir esa lógica. Reforzar el centro de la defensa y la delantera, dos posiciones mencionadas por Aragón, no significa únicamente sumar jugadores de mayor reputación. Hace falta incorporar perfiles capaces de responder a las demandas concretas del sistema: defensores que sostengan metros a la espalda y delanteros que conviertan las ocasiones que probablemente serán menos numerosas. Una mala elección en esas áreas podría obligar al equipo a cambiar su identidad a mitad de temporada.

La portería muestra los límites del proyecto

El caso de Julen Agirrezabala ilustra la distancia entre la planificación ideal y la realidad económica. Era la primera opción para cubrir la salida de Ezkieta, pero Aragón reconoció que la operación resultaba inviable y que el club debía mirar otros objetivos. La transparencia permite entender el proceso, aunque también revela que el Racing no puede competir por cualquier jugador que considere adecuado.

La portería posee una importancia particular en un recién ascendido. Un guardameta debe aportar paradas, juego aéreo, capacidad con los pies y estabilidad emocional en partidos en los que el rival disponga de más ocasiones. Buscar una alternativa económica no implica necesariamente aceptar un nivel inferior, pero sí aumenta la necesidad de analizar con rigor el rendimiento, la adaptación y la experiencia del candidato. Un error en esa posición puede tener un impacto mayor que el de una carencia puntual en otras zonas.

El escenario que marcará septiembre

La fecha límite será decisiva. Si Puerta y Salinas siguen el 3 de septiembre, el Racing contará con una base de continuidad y podrá emplear sus recursos en completar la plantilla según las necesidades prioritarias. Si alguno sale en las últimas jornadas, la entidad tendrá que elegir entre reemplazarlo de inmediato, redistribuir funciones o conservar el dinero para operaciones futuras. Cada alternativa ofrece ventajas y riesgos, y ninguna garantiza que el sustituto llegue preparado para rendir desde el primer partido.

La mejor señal para el club será que las decisiones mantengan coherencia entre lo económico y lo deportivo. Retener por orgullo, ignorando una oferta irrepetible, puede limitar la capacidad de reforzarse; vender sin un plan de reemplazo puede debilitar el equipo y afectar a los aficionados. La dirección deportiva deberá medir el valor de una temporada competitiva frente al valor de una plusvalía inmediata, sin olvidar que el ascenso no debe convertirse en una apuesta de todo o nada.

El Racing parte con una ventaja: tiene una idea definida, un cuerpo técnico que ha mejorado a buena parte de sus jugadores y una estructura que acaba de demostrar capacidad para alcanzar objetivos. Pero Primera exige convertir esas fortalezas en decisiones sostenibles. La continuidad de Puerta y Salinas sería un impulso relevante, no una garantía; sus posibles salidas tampoco condenarían el proyecto, aunque obligarían a asumir más riesgos. El verdadero desafío será llegar al cierre del mercado con una plantilla equilibrada, un presupuesto controlado y la suficiente flexibilidad para que la ilusión del ascenso no dependa de dos nombres ni de una sola ventana de fichajes.

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