Jon Rahm firmó 67 golpes en la segunda ronda del British Open en Royal Birkdale y quedó a cuatro del líder. El español logró dos birdies en los tres hoyos finales, pero su actuación quedó marcada por un incidente en el hoyo 15. Tras enviar la bola a la izquierda, lanzó su hierro 6 al aire por frustración. Los árbitros le aplicaron un warning en el 17, sin penalización inmediata, aunque una segunda advertencia sí acarrearía golpes.

Rahm reconoció que el gesto fue innecesario y que esperaba la sanción. Destacó que el error le sirvió para concentrarse mejor en el tramo final. Sus palabras también apuntaron a la lentitud de juego, habitual en campos masificados, y reiteró que su juego desde tee a green está entre los mejores del torneo.
Penalización que altera el orden
Bryson DeChambeau recibió dos golpes de penalización por mejorar la posición de su bola en el hoyo 5. Tras enviar el drive a la zona de rough, sus pasos alteraron el césped alto detrás de la bola. El bogey se convirtió en triple bogey y su tarjeta pasó de 66 a 68. El estadounidense cayó del segundo al quinto puesto empatado. La sanción, aplicada más de una hora después de finalizar la ronda, generó una reacción inmediata: amenazó con no salir el sábado y su agente evitó cualquier pronóstico sobre su participación.
Ambos episodios evidencian cómo un solo gesto o paso puede modificar el resultado en un Open donde el margen entre los primeros puestos es mínimo. Rahm mantiene la opción de remontar con control mental; DeChambeau, en cambio, afronta una situación que pone a prueba la disciplina y la aceptación de las normas.
