Jon Rahm terminó la tercera jornada del Open Británico a seis golpes del líder Sam Burns, con un total de cuatro bajo par. Su arranque fue desastroso: un doble bogey en el primero por drive fuera de límites. Dos birdies en el dos y el cinco permitieron recuperar el equilibrio, aunque un bogey en el ocho frenó el impulso. El vasco volvió al birdie en el 14 y cerró con un golpe excepcional desde el bunker del 18, ejecutado de rodillas para salvar el par. Esa acción, más que el resultado final, definió su jornada.

El análisis de la posición revela que Rahm carece de margen real para el título. Desde 1988 ningún español ha ganado este major, y el actual déficit de seis golpes exige una remontada improbable en la jornada final. Burns, por su parte, entregó una tarjeta de cinco bajo par y suma diez bajo el total, con ventaja clara sobre Ryan Fox y Kim Si Woo, ambos a dos golpes. La consistencia del estadounidense contrasta con las oscilaciones de Rahm, quien necesitó una jugada memorable solo para mantenerse en la pelea por los primeros puestos.
El resto del cuadro muestra a Ryan Gerard, Jackson Suber y Lucas Herbert a siete bajo par. Ninguno amenaza directamente el liderato de Burns, cuya ronda sin errores mayores consolida su ventaja. Rahm, pese al impacto visual de su salida de bunker, queda relegado a un papel secundario en la lucha por el trofeo.
