Mariano Rajoy ha publicado una nueva columna en el diario digital El Debate en la que agradece la atención recibida por sus comentarios previos al partido de semifinales entre España y Francia, al tiempo que reprocha a quienes los interpretaron como una distracción de otros asuntos. El expresidente del Gobierno intervino de nuevo tras la victoria española que clasificó a La Roja para la final del Mundial de 2026 en Estados Unidos.
En su primer texto, difundido antes del encuentro, Rajoy describió a la selección francesa como “de altísimo nivel, pero que juega sin franceses”. La frase provocó reacciones inmediatas tanto en Francia como en España, donde fue calificada de racista por varios medios y figuras públicas. Tras el triunfo de los de Luis de la Fuente, Rajoy ha optado por volver a escribir en lugar de mantener silencio.

En el nuevo artículo, Rajoy señala que “nada de esto son minucias” y que le sorprende que “tantos esfuerzos dedicados a glosar” sus palabras hayan distraído de otras cuestiones. Afirma que “ellos no piden perdón por nada” y recuerda que “ustedes ya saben cómo soy y lo que pienso”. El tono mantiene la ironía característica de sus intervenciones públicas desde que abandonó la presidencia del Gobierno.
El contexto de las semifinales
El encuentro entre España y Francia se disputó el martes como semifinal del Mundial. La Roja logró el pase a su segunda final de la historia tras ganar a la selección gala, que llegaba como favorita según la mayoría de pronósticos. Rajoy había apuntado que apostar por Francia no carecía de razones, dada su delantera “extraordinaria” y su nivel general. Tras el resultado, el expresidente valoró el “sobresaliente” papel de España y recordó que el equipo ya alcanzó la final en Sudáfrica 2010, donde se proclamó campeón.
Reacciones cruzadas y uso político
Las palabras iniciales de Rajoy generaron una cadena de condenas en redes sociales y en algunos medios franceses, que las interpretaron como un ataque a la diversidad de la selección gala. En España, varios dirigentes de la oposición y del propio Gobierno expresaron su rechazo. Rajoy, en su segunda columna, sugiere que estas reacciones responden más al interés por generar “ruido” que a un análisis deportivo. Esta lectura introduce un elemento político que conecta con su trayectoria: el expresidente ha utilizado la columna como formato para opinar sobre actualidad sin ocupar cargo institucional.
El hecho de que el texto aparezca en El Debate, un medio de orientación conservadora, añade una capa de contexto sobre el público al que se dirige. Rajoy no pide disculpas ni matiza la frase original, sino que cuestiona la proporcionalidad de la respuesta institucional y mediática. Esta estrategia permite mantener su estilo directo sin entrar en debates de mayor calado sobre integración o identidad nacional.
El peso de la experiencia en sus análisis
Durante sus años al frente del Ejecutivo, Rajoy cultivó una imagen de prudencia y contención verbal. Desde que dejó la política activa, sus textos deportivos han mostrado mayor libertad expresiva. En esta ocasión, combina el comentario futbolístico con una defensa implícita de su derecho a opinar sin filtros. La referencia a que “esto no se lo regaló nadie a la selección” subraya su visión de que los logros deportivos deben valorarse por méritos propios y no por narrativas externas.
La intervención también pone de relieve cómo las figuras políticas retiradas pueden influir en el debate público a través de plataformas digitales. Rajoy evita pronunciarse sobre el rival en términos exclusivamente deportivos y utiliza el partido como punto de partida para reflexionar sobre el ruido mediático. Esta aproximación resulta coherente con su trayectoria de evitar confrontaciones directas mientras deja constancia de su posición.
El artículo cierra reiterando el orgullo por el rendimiento de España y recordando la final de 2010. Rajoy no especula sobre el resultado del próximo partido, sino que se limita a constatar que el equipo ha alcanzado la instancia decisiva por segunda vez en la historia de los Mundiales. Con esta intervención, el expresidente mantiene su presencia en el espacio público sin asumir roles de liderazgo político.
