El Real Madrid ha reforzado su posición contra la reventa de abonos y entradas mediante un nuevo Reglamento de disciplina social aprobado por la Junta Directiva el 28 de julio. El texto, recogido en el artículo 10, califica como infracción muy grave cualquier uso, oferta o comercialización no autorizada de títulos de acceso cuando implique organización, reiteración o plataformas digitales.

El club evaluará indicios como la procedencia de múltiples socios, coincidencia de dispositivos, medios de pago o canales de comunicación para determinar si existe coordinación. No se requiere acreditar una estructura formal ni la intervención personal del socio en cada entrega para aplicar la norma.
Las consecuencias abarcan desde suspensiones de dos a tres años hasta la pérdida definitiva de la condición de socio y la prohibición de acceso al estadio. Esta medida busca proteger el acceso equitativo de los aficionados y limitar circuitos de intermediación que distorsionan el mercado de entradas, una práctica extendida en el fútbol europeo que erosiona la relación directa entre club y socio.
