El equipo Red Bull-BORA-hansgrohe apareció en la salida de la etapa 13 del Tour de Francia con coches, logotipos y equipación completamente invertidos. La medida responde a su decimotercera participación en la carrera y busca neutralizar cualquier mal augurio vinculado al número.

Patxi Vila, director deportivo, confirmó que la inversión visual forma parte de una estrategia deliberada para transformar la presión en ventaja psicológica. El equipo complementa esta acción con un amuleto familiar: el muñeco Pedro, regalo de las hijas de Vila, que viaja en el coche del staff durante toda la ronda.
Esta combinación de gesto visible y objeto personal revela cómo los equipos de élite gestionan la incertidumbre mediante rituales controlados, sin alterar el enfoque competitivo de Evenepoel y Lipowitz en la lucha por el podio.
