En la etapa 13 del Tour de Francia, el equipo Red Bull Bora optó por una medida inusual: invertir miles de euros para invertir todos sus logos, publicidad y rotulaciones de vehículos. La decisión responde a la superstición asociada al número 13, que el equipo vive por decimotercera vez en su historia. Patxi Vila, director deportivo, explicó que la acción busca neutralizar la mala suerte en una jornada que coincidió con la presencia de Alberto II de Mónaco en la salida de Dole.

Además del gesto visible, Vila lleva en el coche a su pato Pedro, un amuleto personal. El equipo mantiene a Evenepoel en tercera posición y a Lipowitz en sexta, con opciones reales de podio. La estrategia, aunque costosa para un solo día, refleja cómo las creencias influyen en el alto rendimiento y cómo un detalle simbólico puede reforzar la confianza del grupo en momentos clave de la carrera.
