La Dirección General de Tráfico ha aprobado una modificación del Reglamento General de Circulación que elimina una señalización contradictoria en los pasos de peatones. El cambio, que entrará en vigor el 1 de octubre de 2026, responde a décadas de interpretaciones divergentes entre conductores y peatones ante el ámbar intermitente combinado con el verde peatonal. Esta medida forma parte de una evolución más amplia de la política de seguridad vial española que comenzó a tomar forma tras la entrada en vigor del primer Reglamento General de Circulación en 1934 y que ha experimentado sucesivas actualizaciones en 1959, 1992 y 2003.
Orígenes de las señales contradictorias
Durante los años ochenta y noventa, la instalación masiva de semáforos en ciudades medianas y grandes introdujo el ámbar intermitente como solución para regular el tráfico en horas de baja intensidad. La lógica era permitir el paso con precaución sin detener completamente la circulación. Sin embargo, esa misma señal se activaba simultáneamente con el verde peatonal en numerosos cruces. Los datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial muestran que entre 1993 y 2002 se registraron más de 4.800 atropellos en pasos regulados por semáforos con esta configuración. Los informes de la Guardia Civil de Tráfico destacaban que en un 37 % de los casos el conductor declaraba haber interpretado el ámbar intermitente como autorización para continuar.
El Real Decreto 1428/2003 intentó aclarar el significado del ámbar fijo, pero mantuvo la posibilidad de combinar ámbar intermitente con verde peatonal. Esta omisión permitió que la práctica siguiera vigente en miles de intersecciones. El incremento de población mayor y la mayor presencia de menores en entornos urbanos a partir de 2010 pusieron de relieve la necesidad de revisar esta coordinación.
Impacto en colectivos vulnerables
Los niños y las personas con movilidad reducida resultan especialmente afectados por la ambigüedad actual. En el municipio de Valencia, un estudio municipal de 2018 documentó que el 62 % de los atropellos a menores de doce años en pasos semafóricos se producían cuando el conductor circulaba bajo ámbar intermitente. Tras la eliminación de esta combinación, se espera que los tiempos de reacción de los conductores aumenten al recibir únicamente el rojo cuando los peatones tienen prioridad. Esta modificación puede reducir la velocidad media de aproximación en un 12-15 % según simulaciones realizadas por el Instituto Universitario de Investigación del Automóvil de la Universidad Politécnica de Madrid.

Las asociaciones de personas con discapacidad han señalado que la nueva norma elimina la necesidad de evaluar constantemente si un vehículo va a detenerse o no. Esta reducción de la carga cognitiva resulta especialmente relevante para quienes utilizan bastones, andadores o sillas de ruedas y requieren más tiempo para cruzar.
Repercusiones en la planificación urbana
Los ayuntamientos deberán reprogramar más de 18.000 semáforos en todo el país antes de la fecha límite. Esta tarea implica no solo modificar la secuencia luminosa, sino también revisar los tiempos de verde peatonal y la coordinación con semáforos adyacentes. Ciudades como Barcelona y Bilbao han iniciado ya proyectos piloto que anticipan una ligera reducción de la capacidad de algunas intersecciones durante las horas punta. Sin embargo, los modelos de microsimulación indican que el impacto en los tiempos de viaje globales será inferior al 4 % si se optimizan simultáneamente las fases de verde para vehículos.
La reforma también abre la puerta a la introducción de semáforos inteligentes que ajusten automáticamente los tiempos según la presencia de peatones detectada por sensores. Varios fabricantes españoles de equipamiento de tráfico ya han presentado prototipos compatibles con la nueva normativa, lo que podría acelerar la renovación del parque de semáforos en los próximos diez años.
Evolución de la responsabilidad jurídica
Desde el punto de vista legal, la desaparición del ámbar intermitente durante el verde peatonal clarifica la responsabilidad en caso de atropello. Hasta ahora, los tribunales debían valorar si el conductor había interpretado correctamente una señal ambigua. Con la nueva redacción, la mera presencia de verde peatonal implicará que cualquier colisión será atribuida, en principio, a la infracción del conductor. Esta mayor claridad puede reducir la litigiosidad y acelerar los procedimientos de indemnización a las víctimas.
El cambio también influye en los cursos de formación para conductores. Las autoescuelas tendrán que actualizar sus materiales didácticos y las pruebas teóricas incorporarán preguntas específicas sobre la nueva coordinación semafórica. Se estima que más de 900.000 aspirantes a permiso de conducir se verán afectados por esta actualización durante los dos primeros años de aplicación.
Perspectivas a largo plazo
La medida forma parte de una estrategia más amplia de la Unión Europea orientada a alcanzar la meta de cero muertes en carretera para 2050. Países como Países Bajos y Suecia, que eliminaron configuraciones similares hace más de quince años, registran tasas de atropellos en pasos semafóricos un 28 % inferiores a la media española actual. La experiencia acumulada en estos Estados sugiere que la reducción de la siniestralidad se consolida entre el tercer y el quinto año tras la implantación, una vez que conductores y peatones interiorizan la nueva norma.
Además, la reforma puede servir de catalizador para la revisión de otros puntos de conflicto en la señalización española, como la regulación de los giros a la derecha con peatones cruzando o la prioridad en los carriles bici en intersecciones semafóricas. Los técnicos de la DGT ya han anunciado la creación de un grupo de trabajo que analizará estas cuestiones durante 2027.
El éxito de la medida dependerá en gran medida de la campaña de información previa que se despliegue a lo largo de 2025 y 2026. Experiencias anteriores demuestran que una comunicación clara y sostenida reduce en más de un 40 % las infracciones durante los primeros meses de aplicación de cualquier cambio normativo significativo.
