La concejala del PSOE Natalia Sánchez Santa Bárbara ha señalado que la falta de adjudicación del contrato para renovar los campos del Tensi pone en jaque el calendario de competiciones oficiales de la próxima temporada. El proyecto, previsto en el Plan Anual de Contratación para el primer trimestre, sigue sin pasar por la junta de gobierno, lo que genera una parálisis que afecta directamente a clubes de base y deportistas habituales de estas instalaciones.
Por qué la adjudicación pendiente agrava el problema
El plazo de ejecución estimado en tres meses hace improbable que las obras concluyan antes del inicio de la pretemporada. La responsable de Deportes, Conchita Méndez, ha reconocido que el trámite sigue pendiente de ratificación, sin ofrecer plazos concretos que tranquilicen a los usuarios. Esta situación repite patrones observados en 2022, cuando se presupuestaron trabajos similares sin que llegaran a ejecutarse.
El deterioro actual del césped artificial ya provocó la suspensión de un partido oficial del Real Oviedo el curso pasado y eleva el riesgo de lesiones en entrenamientos diarios. Los dos campos de fútbol 11 y los de fútbol 8 presentan un estado que compromete tanto la seguridad como la calidad del juego.

La visión de los clubes y los deportistas habituales
Los equipos de base que utilizan diariamente estas instalaciones enfrentan una incertidumbre creciente sobre dónde realizar sus entrenamientos. La ausencia de diálogo previo con los usuarios ha impedido planificar alternativas temporales, lo que obliga a muchos clubes a buscar soluciones improvisadas que encarecen sus presupuestos o reducen horas de práctica.
Para los deportistas jóvenes, la falta de campos en condiciones óptimas puede traducirse en menor desarrollo técnico y mayor exposición a lesiones. Varios responsables de clubes han expresado que la situación actual afecta la retención de jugadores y la preparación de competiciones federadas.
Gestión reactiva frente a planificación estructural
El caso del Tensi ilustra una forma de administrar infraestructuras deportivas basada en la respuesta a problemas ya evidentes, en lugar de anticipar el ciclo de vida de las instalaciones. La falta de una estrategia de mantenimiento a medio plazo convierte cada intervención en una urgencia que desborda los tiempos administrativos habituales.
Esta aproximación genera costes adicionales por reparaciones de emergencia y reduce la capacidad del Ayuntamiento para negociar contratos más ventajosos. La experiencia de otras ciudades muestra que la programación plurianual de renovaciones de césped artificial permite amortizar inversiones y mantener estándares de seguridad constantes.
Contradicciones entre discurso municipal y realidad presupuestaria
El equipo de gobierno ha defendido que los trámites siguen su curso normal, pero la fecha límite del primer trimestre ya se ha incumplido sin explicación detallada de los obstáculos encontrados. Esta brecha entre planificación teórica y ejecución práctica erosiona la credibilidad de los anuncios sobre mejoras deportivas.
Desde la oposición se reclama mayor transparencia en los plazos y una coordinación efectiva entre áreas técnicas y políticas para evitar que los mismos proyectos se repitan en presupuestos sucesivos sin materializarse.
Riesgos de continuidad y posibles escenarios futuros
Si la adjudicación se retrasa más allá del verano, el inicio de las competiciones locales podría requerir suspensiones parciales o traslados de partidos a otros recintos ya saturados. El efecto acumulativo sobre la actividad deportiva de base podría reducir el número de equipos inscritos y afectar la cantera del fútbol ovetense.
Una posible salida pasa por establecer un calendario vinculante de mantenimiento con auditorías públicas periódicas y por incorporar criterios de prevención en los contratos de adjudicación. Sin cambios en la metodología de planificación, el ciclo de deterioro y urgencia se repetirá en otras instalaciones municipales.
