Ricky Rubio ha completado una temporada destacada con el Joventut de Badalona, alcanzando los playoffs de la Liga ACB y siendo nombrado MVP de mayo, además de integrarse en el quinteto ideal de la Basketball Champions League. Tres años después de abandonar la concentración de la selección española por problemas de salud mental y rescindir su contrato con los Cleveland Cavaliers, el base catalán ha demostrado que la recuperación es posible cuando se prioriza el equilibrio personal.

En una entrevista de 2024, Rubio explicó que el ritmo acelerado del deporte de élite genera múltiples voces internas que impiden saber qué se quiere o quién se es. Su decisión de detenerse, disfrutar de la paternidad reciente y escuchar su propio cuerpo surgió como respuesta directa a esa saturación. Esta pausa no supuso el fin de su carrera, sino la base para retomarla con mayor claridad.
El jugador subrayó que los objetivos deportivos, aunque importantes, pierden peso frente a la familia. Tras ser padre, reconoció que viajar dos días después del nacimiento de su primer hijo ya no era viable y que ahora valora más estar presente. Con la temporada concluida, Rubio evalúa varias ofertas de Euroliga mientras el Joventut mantiene esperanzas de retenerlo, demostrando que la salud mental y las prioridades personales pueden coexistir con el alto rendimiento cuando se gestionan con honestidad.
