En la previa del regreso de Boca Juniors a la competencia oficial, Juan Román Riquelme abordó dos cuestiones que han concentrado la atención del club en las últimas semanas: la rescisión del contrato de Edinson Cavani y el nombramiento de Rodolfo Arruabarrena como director técnico. El presidente xeneize ofreció una visión serena y fundamentada que contrasta con el debate público generado por ambos movimientos.
El balance sobre Cavani
Riquelme reconoció que las reiteradas lesiones impidieron al delantero uruguayo desplegar todo su potencial desde su llegada en 2023. Destacó que, en los partidos que pudo disputar, Cavani mostró cualidades que enriquecieron el juego del equipo, aunque la falta de continuidad física limitó su impacto global. Esta evaluación coincide con el registro de 81 partidos, 71 como titular y 28 goles, cifras que reflejan un rendimiento irregular pero no carente de momentos destacados, como el tanto en el Superclásico de 2024.
La decisión de rescindir el vínculo se produjo tras un período prolongado de inactividad. Riquelme evitó valoraciones emocionales y se centró en los hechos: las lesiones recurrentes impidieron que Cavani mantuviera el ritmo necesario para competir al más alto nivel. Al mismo tiempo, el dirigente subrayó que la presencia del atacante en el plantel representó una satisfacción institucional, independientemente del desenlace final.

Contexto de las lesiones y el rendimiento
El historial médico de Cavani en Boca ilustra un patrón común en futbolistas de su edad que regresan a competencias de alta exigencia tras trayectorias europeas intensas. Las ausencias prolongadas afectaron no solo su capacidad goleadora, sino también la planificación táctica del equipo, que debió adaptarse repetidamente a su disponibilidad. Riquelme señaló que los primeros encuentros ofrecieron indicios claros de lo que el delantero podía aportar, aunque la continuidad se vio interrumpida de manera sistemática.
Entre los hinchas persisten opiniones divididas: algunos valoran los goles decisivos y la experiencia aportada, mientras otros cuestionan el costo relativo frente a los minutos jugados. Riquelme se mantuvo al margen de esa polarización y optó por una lectura factual que reconoce tanto el esfuerzo del jugador como las limitaciones impuestas por su condición física.
El proceso de elección de Arruabarrena
Respecto al nuevo director técnico, Riquelme desmintió especulaciones sobre múltiples candidatos y aclaró que mantuvo conversaciones exclusivas con Rodolfo Arruabarrena. El dirigente explicó que la decisión surgió de un diálogo sostenido sobre aspectos futbolísticos y que no existieron negociaciones paralelas con otros nombres que circularon en los medios.
La relación entre ambos se remonta a la etapa compartida como futbolistas en Boca y se consolidó durante los años en el Villarreal de España. Riquelme resaltó que Arruabarrena conoce la identidad del club y mantiene un vínculo cercano con la institución, lo que facilitó su rápida aceptación del cargo. Esta trayectoria común proporciona un marco de confianza que el presidente considera esencial para el trabajo diario.
Perspectivas para el nuevo ciclo
Riquelme expresó su expectativa de que el semestre permita al equipo recuperar protagonismo en las competencias locales. Subrayó la seriedad profesional de Arruabarrena y su disposición a trabajar intensamente, sin prometer resultados inmediatos. El enfoque apunta a construir una base estable que permita competir por títulos, evitando presiones excesivas sobre un proyecto que recién comienza.
La combinación de estos dos movimientos —la salida de un referente con problemas físicos y la incorporación de un técnico con conocimiento interno del club— marca el inicio de una etapa que Boca busca transitar con mayor previsibilidad. Riquelme evitó especulaciones sobre el mercado de pases o alineaciones futuras y se limitó a señalar que el objetivo central sigue siendo disfrutar de un buen rendimiento colectivo.
