River llegó al cruce de este sábado frente a Tigre con una necesidad doble: cortar una serie de resultados adversos y recuperar posiciones en la tabla anual, el camino más directo que hoy le queda para sostener su proyección hacia la Copa Libertadores 2027. Sin embargo, el equipo de Núñez volvió a fallar, perdió 0-1 y profundizó una tendencia que ya condiciona su semestre desde el arranque.
El golpe no fue aislado. River venía de cuatro derrotas consecutivas en el inicio de la segunda parte de la temporada, una racha que ya había dejado secuelas deportivas concretas. La primera caída, ante Aldosivi, lo eliminó de la Copa Argentina y le cerró una de las vías más claras de acceso a la Libertadores. Las tres siguientes, todas por el Torneo Clausura, lo hicieron retroceder en una clasificación anual que define el peso real de cada punto acumulado a lo largo del año.

El impacto de la derrota ante Tigre fue inmediato en la tabla. River cerró la tercera fecha en el undécimo puesto de la clasificación anual, con 29 unidades en 22 partidos, una ubicación que lo deja fuera incluso de la zona de Copa Sudamericana. El dato es más duro si se considera el margen que tiene por delante: los tres primeros puestos entregan pasajes directos a la Libertadores, mientras que los seis siguientes acceden al segundo torneo continental.
La tabla refleja además una paridad marcada en la franja media, donde una serie corta de resultados puede alterar de manera sensible el panorama. River quedó por detrás de equipos como Barracas, Belgrano, Tigre y Talleres, y apenas a un punto de la línea que hoy marca la entrada a la zona sudamericana. En la cima, Independiente Rivadavia, Argentinos y Vélez ocupan los lugares de privilegio con una ventaja que obliga al Millonario a corregir rápido si no quiere depender de una combinación cada vez más exigente de resultados ajenos.
Las cuentas no son simples, pero sí concretas. Para clasificarse a la Libertadores 2027, River dispone de tres caminos: ganar el Torneo Clausura 2026, terminar entre los tres primeros de la tabla anual o conquistar la Copa Sudamericana 2026. La eliminación de Copa Argentina redujo el margen de error y dejó al equipo con menos alternativas, por lo que la presión competitiva sobre el torneo local pasó a ser central.
En la tabla del Clausura, River también aparece comprometido. Tras cuatro fechas, ocupa el último lugar de su grupo con cero puntos, cuatro goles en contra y ninguno a favor, un arranque que contrasta con la obligación que impone su plantel y su historia reciente. Más allá del impacto anímico, la lectura deportiva es clara: mientras no sume, el equipo seguirá alejándose de los puestos que necesita alcanzar para no comprometer su presencia en la próxima Libertadores.
