River Plate derrotó 3-1 a Independiente Rivadavia de Mendoza en el estadio Monumental y consiguió su segundo triunfo consecutivo desde la llegada de Leo Ponzio al frente del equipo. La victoria adquiere un valor adicional porque el rival era el puntero de la tabla anual, aunque el desarrollo del partido terminó reflejando una superioridad local sostenida durante buena parte de la noche.
Una propuesta ofensiva más asociativa
El conjunto millonario mostró una versión diferente de la que había dirigido Eduardo Coudet. En lugar de depender de los centros, buscó progresar mediante asociaciones entre sus atacantes, circulación rápida y combinaciones por el centro del campo. Esa modificación no solo mejoró la producción ofensiva, sino que también permitió atacar con más variantes a una defensa mendocina que tuvo dificultades para controlar los movimientos entre líneas.

Tomás Galván fue la figura decisiva con dos goles. El segundo, especialmente destacado por su calidad, apareció en el tramo final y terminó de encaminar el resultado cuando Independiente Rivadavia todavía amenazaba con aprovechar el desconcierto local. Gonzalo Montiel, de penal, marcó el otro tanto de River y completó una actuación ofensiva que tuvo eficacia además de intención.
El único momento de incertidumbre llegó durante unos diez minutos del segundo tiempo, cuando la visita descontó y puso en duda la estabilidad de la defensa local. Sin embargo, River recuperó el control y respondió con el golazo de Galván. El resultado premió una propuesta más dinámica y ofrece a Ponzio una base concreta para consolidar su ciclo: dos triunfos seguidos, mayor coordinación en ataque y una respuesta favorable ante un adversario de alta exigencia.
