Ryan García rechazó que su presencia en las principales fechas del calendario boxístico tenga como objetivo desplazar a Saúl “Canelo” Álvarez. El peleador mexicoestadounidense enmarcó sus aspiraciones dentro de un cambio generacional y sostuvo que, si en el futuro encabeza funciones tradicionalmente asociadas con el campeón mexicano, deberá hacerlo con rivales de primer nivel y eventos capaces de mantener el interés del público.
“No intento pensar demasiado en quitarle las fechas a alguien. Siento que en la vida siempre existe un cambio de guardia y alguien tiene que convertirse en el sucesor de alguna manera”, declaró García en una entrevista con Fight Hub. El púgil añadió que su propósito es contribuir a la evolución del deporte, una formulación que evita presentar la disputa por las carteleras como un enfrentamiento directo con Álvarez.
La conversación ocurre mientras el calendario comienza a mostrar una distribución distinta de las funciones estelares. Canelo tiene programado regresar al ring el 31 de octubre en Arabia Saudita, frente al canadiense Christian Mbilli, en una pelea por el título supermediano del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). El mexicano llegará a ese combate después de una cirugía en el codo izquierdo y de un periodo sin actividad durante buena parte del año.

Una sucesión todavía hipotética
En los últimos años, los fines de semana del 5 de mayo y del 16 de septiembre se consolidaron como espacios de alta exposición para el boxeo mexicano, en buena medida por la presencia recurrente de Canelo. Sin embargo, la función del fin de semana del 5 de mayo fue encabezada por David Benavidez y Gilberto “Zurdo” Ramírez, mientras que la programación de septiembre contempla a Ryan García y Conor Benn como protagonistas.
La posibilidad de que García ocupe una de esas fechas en 2027 dependerá, en primer término, del resultado de su próximo compromiso. El estadounidense enfrentará a Benn en Las Vegas, en la T-Mobile Arena, en una pelea que aparece programada para el 12 de septiembre. En el anuncio de la cartelera también se ha mencionado el 16 de septiembre como referencia del periodo festivo, una diferencia de fechas que refleja la cercanía entre el combate y uno de los fines de semana más relevantes del calendario.
Si supera a Benn, García podría buscar una unificación de títulos contra Teófimo López o Devin Haney durante el fin de semana del 5 de mayo de 2027. Ninguna de esas opciones está confirmada, por lo que el escenario depende de las negociaciones, de los resultados deportivos y de la disponibilidad de los campeones involucrados. García señaló, no obstante, que una pelea contra López en mayo sería una oportunidad especialmente atractiva.
“Si voy a ocupar esas fechas, pueden estar seguros de que enfrentaré a grandes peleadores y me aseguraré de que los eventos siempre sean especiales”, afirmó. La declaración apunta a un criterio que va más allá de la fecha: para consolidarse como figura principal, García necesitaría sostener una combinación de nivel competitivo, capacidad comercial y regularidad, factores que suelen determinar la relevancia de una cartelera.
La alianza con Benavidez toma forma
García también reveló que conversó con David Benavidez sobre la posibilidad de organizar una función conjunta en mayo. La idea consistiría en una cartelera doble, con García enfrentando a Teófimo López y Benavidez midiéndose con otro rival de alto perfil. Por ahora se trata únicamente de un plan discutido entre ambos boxeadores, no de un acuerdo oficial.
Una función de esas características permitiría reunir a dos nombres que han ganado peso propio fuera de la órbita inmediata de Canelo. Benavidez ya encabezó la cartelera del fin de semana del 5 de mayo junto con Ramírez, mientras García aspira a convertir sus próximos combates en una plataforma para disputar títulos y ocupar espacios centrales del mercado estadounidense.
El resultado ante Benn será determinante para medir la viabilidad de ese proyecto. García adelantó que espera imponerse por nocaut antes del quinto asalto, pero esa predicción pertenece al terreno de las expectativas. El desenlace real definirá tanto su posición negociadora como la percepción sobre su capacidad para encabezar encuentros de campeonato frente a rivales de primera línea.
Septiembre amplía el protagonismo mexicano
La ausencia de Canelo en septiembre también ha permitido que otros siete boxeadores mexicanos o de ascendencia mexicana tengan actividad en Estados Unidos y México. El programa incluye divisiones que van del peso completo al mediano y una función de exhibición con fines sociales en Puebla, lo que ofrece un panorama más amplio que el de una sola figura estelar.
Andy Ruiz Jr., excampeón mundial de peso completo, será el primero en presentarse. El 4 de septiembre enfrentará al polaco Damian Knyba en el Prudential Center de Nueva Jersey, a 12 rounds, en su regreso después de dos años alejado del boxeo profesional. El 12 de septiembre, el mexicoamericano Andrés Cortés combatirá con el filipino Mark Magsayo en peso ligero, a 10 asaltos, en la T-Mobile Arena.
Ese mismo día, Julio César Chávez Jr. y Omar Chávez participarán en Puebla en la función de exhibición “Knockout contra las adicciones”. Chávez Jr. enfrentará al colombiano Jeison Troncoso, mientras Omar aún espera la confirmación de su rival. La recaudación de taquilla será destinada al Sistema DIF Estatal, de acuerdo con la información difundida sobre el evento.
La actividad continuará el 19 de septiembre en la Pechanga Arena de San Diego. Isaac “Pitbull” Cruz defenderá por primera vez su título mundial interino superligero del CMB ante el puertorriqueño Néstor Bravo y hará su debut bajo la dirección de Eddy Reynoso, entrenador del equipo de Canelo. En la misma cartelera, Jesús Alejandro Ramos Jr. disputará ante el kazajo Meiirim Nursultanov el campeonato mundial interino de peso mediano del organismo, en un combate pactado a 12 rounds.
También participará Marco Verde, medallista olímpico de Mazatlán, Sinaloa, quien afrontará su quinta pelea como profesional. El boxeador se incorporó al Canelo Team después de competir en los Juegos Olímpicos de París 2024. La variedad de nombres y escenarios confirma que septiembre no queda vacío sin Álvarez, aunque la discusión sobre quién puede heredar sus fechas dependerá de resultados sostenidos y de la capacidad de construir eventos con identidad propia.
