San Lorenzo perdió 1-0 ante Central Córdoba en el estadio Madre de Ciudades y llegará al clásico frente a Huracán con la necesidad de reaccionar. El encuentro, correspondiente a la tercera fecha del Torneo Clausura, dejó al equipo de Boedo nuevamente en la parte baja de la zona A y expuso una irregularidad que Néstor Gorosito todavía no logró corregir. Michael Santos marcó el único gol, a los 31 minutos del primer tiempo.
La derrota representa un golpe relevante para un plantel que atraviesa dificultades económicas, un proceso de reordenamiento institucional y una transición deportiva iniciada después de la salida de Gustavo Álvarez durante la pretemporada. Aunque el técnico lleva poco tiempo de trabajo y todavía espera la adaptación de varios refuerzos, San Lorenzo volvió a mostrar dos caras: careció de respuestas durante buena parte de la primera etapa y mejoró tras el descanso, aunque sin transformar esa reacción en el empate.
Un primer tiempo que condicionó el partido
Central Córdoba comenzó el partido sin precipitarse. El equipo dirigido por Sebastián Domínguez cedió algunos metros, buscó aprovechar las transiciones y utilizó la movilidad de Lucas González y Marco Iacobellis para encontrar espacios. San Lorenzo tuvo momentos de dominio, pero no consiguió sostener la circulación ni conectar con sus delanteros de manera fluida.
La apertura del marcador llegó luego de una acción sencilla y eficaz. A los 31 minutos, Moyano envió un centro al área y Santos apareció sin marca en el área chica para conectar un cabezazo que superó al arquero visitante. El gol reflejó una de las dificultades centrales del conjunto de Gorosito: una desconcentración defensiva en una jugada que no exigió una elaboración especialmente compleja.

Después del 1-0, San Lorenzo perdió precisión y velocidad en la salida. Rattalino dejó de funcionar como enlace con los atacantes y las posesiones se volvieron previsibles, con pases forzados y pocas situaciones de peligro frente al arco defendido por el joven Javier Vallejos. Central Córdoba, en cambio, administró la ventaja con mayor tranquilidad y estuvo cerca de ampliar la diferencia antes del entretiempo.
La reacción llegó, pero no alcanzó
Gorosito modificó la actitud de su equipo en el segundo tiempo y recurrió también al banco. El ingreso de Gonzalo Del Prete, uno de los refuerzos incorporados en los últimos días, permitió que San Lorenzo ganara presencia con la pelota y avanzara con más frecuencia hacia el campo local.
En apenas cinco minutos, Auzmendi dispuso de dos oportunidades claras. Primero cabeceó por encima del travesaño y luego sacó un remate cruzado y bajo que pasó muy cerca del palo derecho de Vallejos. Esas acciones mostraron que San Lorenzo podía competir cuando aceleraba con criterio, aunque también evidenciaron que su producción ofensiva dependía más de impulsos individuales que de un funcionamiento sostenido.
La búsqueda del empate abrió espacios en su propia defensa. Central Córdoba aprovechó cada contraataque con Santos, Diego Barrera e Iacobellis, uno de los jugadores más desequilibrantes de la noche. El local no siempre resolvió bien esas ocasiones, pero mantuvo la sensación de que podía lastimar ante un rival obligado a adelantar sus líneas.
En el tramo final, San Lorenzo atacó con más ímpetu que claridad. Domínguez reforzó la estructura defensiva de Central Córdoba mediante cambios y su equipo resistió los centros y las aproximaciones visitantes. La ocasión más nítida para el empate llegó sobre la hora, nuevamente en los pies de Auzmendi, pero no terminó en gol. El conjunto santiagueño pudo haber ganado por una diferencia mayor, aunque también debió soportar el riesgo de un empate en los últimos minutos.
La lectura de Gorosito y el desafío del clásico
Tras el encuentro, Gorosito reconoció que San Lorenzo no puede repetir un comienzo como el que tuvo en Santiago del Estero. “No podemos regalar un tiempo como lo hicimos hoy”, afirmó. El entrenador vinculó el rendimiento irregular con la ansiedad que generan la urgencia de resultados y el deseo de revertir rápidamente los partidos: “En vez de rápido jugamos apurados”.
El técnico también señaló que el plantel debe equilibrar las cargas físicas entre los futbolistas que recién se incorporaron y aquellos que ya venían trabajando. Emiliano Amor y Juan Pablo Álvarez tuvieron participación pese a contar con pocos días de entrenamiento, mientras que Del Prete ingresó durante el partido. La presencia de Amor, exdefensor de Vélez, fue uno de los aspectos positivos para San Lorenzo, especialmente por la necesidad de reconstruir una defensa que perdió solidez tras la venta del colombiano Johan Romaña al León de México.
Gorosito evitó dramatizar el panorama y sostuvo que todavía observa margen de crecimiento. Recordó que el equipo había competido ante Lanús y que frente a Central Córdoba generó posibilidades durante la segunda mitad. “Tenemos muchísima ilusión. Todavía están llegando jugadores y tenemos ilusión de mejorar”, expresó, antes de anticipar que la semana estará enfocada en evaluar el estado de los refuerzos y preparar el partido contra Huracán.
Central Córdoba encuentra una señal positiva
Para Central Córdoba, la victoria tuvo un valor especial. Fue el segundo partido de Domínguez al frente del equipo, después de la caída ante Atlético Tucumán, y significó sus primeros tres puntos en el torneo. El entrenador dispuso un esquema 4-4-2, buscó poblar la mitad de la cancha para interrumpir la circulación de San Lorenzo y encontró en Iacobellis al principal conductor.
El triunfo también puso fin a una espera prolongada del Ferroviario como local: su anterior victoria en esa condición había sido el 20 de abril, por 4-3 ante Platense. Más allá de que aún debe consolidar su propuesta, Central Córdoba mostró una idea clara, capacidad para competir sin desesperarse y eficacia en la jugada que definió el resultado.
San Lorenzo tendrá ahora una semana para corregir sus problemas antes de recibir a Huracán el próximo domingo en el Nuevo Gasómetro. Apenas se disputaron tres fechas y el torneo ofrece tiempo para recuperarse, pero el contexto eleva la importancia del clásico. Sin participación en la Copa Argentina ni en la Copa Sudamericana, una nueva caída profundizaría las dudas y haría más difícil el objetivo de terminar entre los ocho primeros de la zona A.
