Santana Motor continúa su proceso de relanzamiento con la presentación del Cajal, un todoterreno de chasis de largueros que busca posicionarse como una opción más económica frente a modelos consolidados como el Toyota Land Cruiser, el Land Rover Defender o el Jeep Wrangler. El vehículo llegará al mercado en septiembre y la marca española ha adelantado que su precio se situará por debajo de los 50.000 euros, una cifra que contrasta con los valores habituales de este segmento.
El Cajal deriva del BAIC B40 comercializado en China, aunque Santana lo adapta a las necesidades europeas con modificaciones en equipamiento y mecánica. La decisión de mantener la plataforma original permite reducir costes de desarrollo, mientras que el ensamblaje previsto en la planta de Linares busca generar empleo y recuperar capacidad industrial en España.

El nombre y su significado histórico
La denominación Cajal rinde homenaje al médico Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906. Según la empresa, el científico “trazó mapas donde no existían caminos” y abrió rutas en el sistema nervioso humano. Esta elección marca un cambio respecto al anterior modelo Aníbal y anticipa una estrategia de nombres vinculados a figuras españolas relevantes, en paralelo a la tradición de Seat y Cupra con localidades.
Especificaciones técnicas y equipamiento
El todoterreno mide 4,71 metros de longitud y 1,91 metros de altura, con proporciones cuadradas que recuerdan a los todoterrenos clásicos. Incorpora puertas sin marco, estriberas eléctricas desplegables, defensas metálicas y un portón dividido con rueda de repuesto exterior. El frontal destaca por una parrilla iluminada con tecnología LED.
En su fase inicial, el Cajal equipa un motor diésel de 2.0 litros y cuatro cilindros que entrega 163 caballos y 390 Nm de par. La transmisión es automática ZF de ocho velocidades con tracción total permanente, caja de transferencia con reductora y bloqueos de diferencial delantero y trasero de serie. Entre las funciones más llamativas figura la capacidad de realizar un giro de 180 grados sobre su propio eje, aunque la marca advierte que su uso repetido puede generar estrés mecánico.
Interior y conectividad
El habitáculo sigue la línea del Santana 400 con tres pantallas en el salpicadero y un retrovisor digital. Los asientos son eléctricos, ventilados y calefactables, y los materiales buscan transmitir una imagen premium. La digitalización se combina con elementos prácticos para uso off-road, aunque el vehículo mantiene un enfoque orientado al confort en carretera.
Perspectivas de la marca hasta 2027
El Cajal no cierra el ciclo de lanzamientos. Antes de finalizar 2026 se presentará un tercer modelo, y para 2027 están previstos dos vehículos adicionales. Además, la fábrica de Linares comenzará a ensamblar unidades locales, lo que permitirá incorporar mecánicas gasolina mild-hybrid de 240 CV y versiones electrificadas, ya sean PHEV o REEV. Estas variantes ampliarán la oferta más allá del diésel actual y responderán a las exigencias europeas de reducción de emisiones.
La estrategia de Santana combina componentes procedentes de Asia con ensamblaje europeo y una política de precios contenida. El objetivo declarado es recuperar presencia en un segmento donde la demanda de vehículos robustos y asequibles sigue activa, especialmente entre usuarios que priorizan capacidad todoterreno real frente a soluciones más urbanas.
El éxito del Cajal dependerá de la calidad de ensamblaje en Linares, la fiabilidad del servicio posventa y la capacidad de la marca para diferenciarse de competidores chinos que también acceden al mercado español. Por ahora, la propuesta se centra en ofrecer un chasis tradicional con reductora y bloqueos a un coste inferior al de los referentes del segmento.
