Saprissa derrotó 0-2 a Alajuelense en el Estadio Alejandro Morera Soto y confirmó su condición de líder indiscutible del campeonato. El triunfo le permitió alcanzar 18 puntos, cinco más que el segundo lugar y siete por encima de Sporting y la Liga, ubicados en la cuarta y quinta posiciones.
El resultado también puso fin a una racha de tres años y cinco meses sin victorias moradas en ese escenario. El equipo llegó al clásico con el objetivo explícito de romperla y lo consiguió mediante eficacia, concentración y una lectura superior de los momentos decisivos del partido.

Eficacia y control en las áreas
Los morados aprovecharon sus principales oportunidades. Orlando Sinclair abrió el marcador al recoger un rebote tras un remate de Luis Javier Paradela, mientras Sebastián Acuña amplió la ventaja al inicio del segundo tiempo, luego de una acción construida nuevamente por el extremo cubano. Alajuelense generó ocasiones, pero falló en la definición y encontró a un Abraham Madriz seguro bajo los tres palos.
La solidez defensiva fue otro factor determinante. Fidel Escobar respondió a gran nivel en su regreso a un partido completo del torneo y se entendió con Pablo Arboine, cuya actuación contrastó con las críticas recibidas durante las últimas semanas. Madriz intervino en momentos clave, especialmente ante remates de Kenyel Michel y Anthony Hernández, para preservar el arco en cero.
Paradela fue la figura más influyente del clásico: participó en los dos goles, atacó por ambos costados y mantuvo su intensidad incluso cuando evidenciaba desgaste. Gerson Torres mejoró tras el descanso y aportó mayor desequilibrio y trabajo defensivo.
Hernán Medford también ganó el duelo táctico. Sus cambios respondieron a las modificaciones de Óscar Rescalvo y mantuvieron la ventaja morada, mientras que la expulsión de Kyan McDonald debilitó aún más a la Liga. Con apenas dos derrotas en 19 clásicos dirigidos, Medford vuelve a salir fortalecido y Saprissa amplía su margen en la cima en un momento decisivo del torneo.
