El 17 de abril de 2025, Sara Sorribes decidió detener su carrera tras el colapso mental que siguió a la Billie Jean King Cup. La tenista española, medallista olímpica en París 2024, reconoció que los resultados ya no eran el problema principal: la huida hacia delante había agotado su salud. Siete meses después regresó a las pistas con una perspectiva renovada.

El mayor aprendizaje fue conocerse fuera del tenis. Descubrió qué la hace feliz más allá de la competición y aprendió a relativizar derrotas. Ahora el tenis ocupa un espacio importante pero no absoluto: dedica tiempo a familia, amigos y a sí misma, algo que antes le resultaba imposible. Esta separación le permite competir sin saturarse.
Sorribes insiste en la necesidad de poner nombre a lo que ocurre para gestionarlo. Su caso demuestra que, en el deporte de alto rendimiento, escuchar al cuerpo y a la mente no es debilidad sino requisito para mantener la carrera a largo plazo. Hoy valora logros pasados que antes ignoraba y disfruta de una vida equilibrada que antes parecía inalcanzable.
