La derrota ante España en la final del Mundial 2026 no borra el ciclo de Lionel Scaloni. En ocho años, la Selección alcanzó cinco finales, conquistó cuatro títulos y elevó su rendimiento a un nivel sin precedentes: 77 % de efectividad, 217 goles a favor y solo 57 en contra.

El valor del proyecto trasciende los resultados. Scaloni reconstruyó el equipo tras el desastre de Rusia 2018, integró jóvenes, devolvió a Messi y transmitió valores que unificaron al plantel y a la afición. Esa estructura ahora enfrenta la transición post-Messi, Otamendi y Di María.
La continuidad de Scaloni y su cuerpo técnico, con Pablo Aimar en las divisiones inferiores y Diego Placente en la captación de talentos, ofrece la vía más estable para mantener la competitividad rumbo a 2030. El plantel ya cuenta con referentes como Cuti Romero, Enzo Fernández y Julián Álvarez, curtidos en dos mundiales, que pueden sostener el ciclo si el DT permanece.
Las estadísticas y el consenso interno indican que la mejor opción sigue dentro de casa. Scaloni ya supera los 104 partidos dirigidos y, de quedarse, superaría el récord histórico de Guillermo Stábile. Su salida rompería un engranaje que aún tiene margen para rendir.
