La SD Huesca ha regresado de Benasque con un esquema inicial que el técnico Raúl Jardiel busca pulir durante las próximas semanas. La victoria por 1-0 ante el Petro Luanda sirvió como primer ensayo de las ideas que el entrenador pretende implantar antes del inicio de la Primera RFEF. Con la Base Aragonesa de Fútbol como sede a partir de este lunes, el club mantiene el foco en la construcción de un grupo compacto tanto dentro como fuera del terreno de juego.

La plantilla ya cuenta con veinte futbolistas confirmados y, según coincidieron Jardiel y el jugador Rafa Tresaco, el ambiente interno recuerda al de una familia. Esta dinámica no es casual: en una categoría donde los presupuestos son ajustados, la estabilidad emocional y la confianza mutua suelen marcar la diferencia entre equipos que sobreviven y los que ascienden. La pretemporada, por tanto, no se limita a trabajo físico; busca cimentar relaciones que resistan la presión de la competición.
Queda poco más de un mes para el arranque liguero. El tiempo apremia, pero el club ha optado por priorizar la solidez colectiva antes que fichajes espectaculares. Esa elección refleja una estrategia realista: en la Primera RFEF, los resultados dependen más de la coordinación y el compromiso que de nombres individuales. El borrador que Jardiel lleva en la maleta empieza a tomar forma, y su éxito dependerá de cómo esa unidad se traduzca en los puntos necesarios para competir.
