Tal día como hoy de 1996, un joven Ronaldo Nazário firmaba por el FC Barcelona tras brillar en el PSV con 54 goles en 57 partidos. La operación, cerrada por 20 millones de dólares, superó obstáculos como la negativa inicial del seleccionador brasileño Mário Zagallo a la revisión médica y la oposición del entrenador Dick Advocaat, que llegó a declarar intransferible al delantero.

La presentación se realizó en Miami durante la concentración olímpica. Bobby Robson, nuevo técnico azulgrana, prefirió finalmente a Ronaldo sobre Alan Shearer gracias a su relación con el PSV. En su única temporada, el brasileño marcó 47 goles en 49 partidos, conquistó Copa del Rey, Supercopa y Recopa, y ganó el Pichichi con 34 tantos.
Aunque el fichaje prometía ocho años, Ronaldo se marchó al Inter en 1997. Su rendimiento nunca volvió a alcanzar aquel nivel. Treinta años después, aquel curso sigue siendo el referente de su carrera: un pico irrepetible que definió su leyenda pese a su brevedad.
