Antes de que el balón comience a rodar en el MetLife Stadium de Nueva York, un músico asturiano formará parte del acto inaugural de la final del Mundial. Sergio Finca, nacido en Noreña en 1979 y tubista del quinteto Spanish Brass, ha sido seleccionado para interpretar el himno nacional español ante millones de espectadores. La oportunidad llega después de más de tres décadas de trayectoria profesional y representa tanto un hito personal como un momento de proyección internacional para el grupo.
Finca ha descrito la invitación como la oportunidad de su vida. Más allá del alcance mediático, el músico valora la posibilidad de presenciar en directo un partido que enfrenta a España con Argentina en el que Leo Messi disputaría su último gran torneo. La selección española llega a la final tras superar a Francia en semifinales, un resultado que ha reforzado la confianza del equipo y de quienes lo siguen.
El origen de Spanish Brass y su trayectoria internacional
Spanish Brass se constituyó en Valencia hace más de treinta años. El quinteto, formado por tuba, trompa, dos trompetas y trombón, ha actuado en más de sesenta países y recibió el Premio Nacional de Música en 2020. Su repertorio combina obras clásicas con adaptaciones que han consolidado su reconocimiento fuera de España. La llamada de la FIFA el pasado viernes sorprendió a Finca mientras se disponía a viajar a Asturias para unos días de descanso familiar.
La confirmación inicial fue provisional. Finca emprendió el vuelo a Asturias, pero apenas unas horas después tuvo que regresar a Valencia para unirse al resto del grupo. Desde allí partieron a las seis de la mañana con destino a Nueva York, realizando escala en Ámsterdam. El margen de tiempo reducido complicó la reserva de billetes y generó momentos de incertidumbre hasta que lograron embarcar.

Preparación y contexto del evento
La organización del acto corresponde directamente a la FIFA, que contactó con el quinteto tras valorar su trayectoria y disponibilidad. Spanish Brass ya había actuado en Estados Unidos en varias ocasiones, aunque nunca en un evento de la magnitud de una final mundialista. La repercusión mediática que acompaña a este partido supera cualquier experiencia previa del grupo, según reconoce el propio Finca.
El MetLife Stadium acogerá a una audiencia global estimada en cientos de millones de personas. Para los músicos, la actuación supone un equilibrio entre la exigencia técnica de interpretar el himno con precisión y la emoción de formar parte de un acontecimiento deportivo de primer orden. Finca, que comenzó sus estudios musicales a los nueve años y completó su formación en el Conservatorio Nacional de Burdeos, ha mantenido una carrera estable en la banda valenciana desde 2006.
Perspectivas sobre el partido y el papel de España
Finca se declara aficionado al fútbol y considera que España parte como favorita, aunque advierte sobre la capacidad de Argentina para competir con dureza. La presencia de Messi añade un factor de imprevisibilidad que el músico reconoce como determinante. Tras el triunfo ante Francia, el grupo español ha demostrado solidez colectiva que podría inclinar la balanza en la final.
El encuentro representa también el cierre de una etapa para Messi, circunstancia que añade interés histórico al partido. Para Finca, asistir en directo a este desenlace constituye un privilegio adicional al propio acto musical. El músico ha señalado que la experiencia combina el reconocimiento profesional con el disfrute personal de un espectáculo deportivo de alto nivel.
La selección española ha mantenido un rendimiento consistente a lo largo del torneo. El quinteto de metales, por su parte, afronta la actuación con la preparación acumulada en tres décadas de giras internacionales. Ambos elementos convergen en un mismo escenario el día de la final, cuando el himno nacional español resonará antes del inicio del partido.
Finca ha expresado que, independientemente del resultado deportivo, la vivencia ya constituye la culminación de una trayectoria dedicada a la música. El grupo regresará a sus compromisos habituales tras el evento, con la proyección adicional que genera la participación en una final mundialista transmitida a escala global.
