Sergio Francisco introduce un único cambio en su planteamiento para el partido en Oviedo, según la información avanzada antes del encuentro. La decisión refleja una apuesta clara por la continuidad: el técnico preserva la base del bloque utilizado recientemente y limita los retoques a una sola pieza.

Continuidad como mensaje
Repetir casi toda la alineación no es una elección neutra. En un desplazamiento exigente, mantener automatismos puede ayudar a reducir desajustes y dar estabilidad al equipo desde el inicio. El único relevo apunta, por tanto, a una necesidad concreta de ajuste y no a una revisión general del plan.
La escasa información disponible no precisa la identidad del jugador que entra ni del que sale, ni aclara si el movimiento responde a razones tácticas, físicas o de gestión de minutos. Esa falta de detalles aconseja evitar conclusiones sobre jerarquías internas o posibles incidencias en la plantilla.
La principal novedad de la jornada queda así concentrada en ese cambio puntual. El resto del once mantiene la confianza del entrenador, que opta por sostener una estructura reconocible para afrontar la cita en Oviedo. La respuesta del equipo sobre el campo determinará si esa continuidad consolida el rumbo o abre la puerta a ajustes posteriores.
