Sergio Martínez, lateral zurdo y central de 40 años, ha renovado una vez más con el CE Mercadal para la campaña 2026-27 en Tercera RFEF. Sus declaraciones a Es Diari revelan que siente que esta podría ser su última temporada activa, aunque mantiene intacta la ilusión y el hambre competitiva. El jugador, que llegó al club menorquín hace cinco temporadas procedente del CF La Roda, acumula experiencia en equipos como UE Cornellà, CD Ebro, UD Logroñés y CF Badalona. Esta trayectoria larga en categorías semiprofesionales plantea preguntas sobre el papel real de los veteranos en un fútbol cada vez más orientado a la juventud y la profesionalización parcial.
El espejo que se resiste a romperse
Martínez menciona a sus hijos como motor principal para continuar: quiere seguir siendo el ejemplo que ellos aspiran a emular. Esta motivación familiar añade una capa personal a una decisión que, en apariencia, responde solo al rendimiento físico. Sin embargo, en divisiones como la Tercera RFEF, donde los presupuestos limitados obligan a mezclar experiencia con talento crudo, el veterano cumple funciones que van más allá del terreno de juego. Su presencia diaria en entrenamientos transmite hábitos de sacrificio que ningún manual de cantera logra replicar con la misma intensidad. Cuando un jugador de 40 años exige el mismo nivel de entrega que un sub-23, el mensaje llega con mayor peso que cualquier charla técnica del entrenador.

La decisión de prolongar la carrera hasta esta edad también refleja un cambio estructural en el fútbol español de base. Antes, muchos jugadores colgaban las botas al cumplir 35 años por falta de incentivos económicos o por lesiones acumuladas. Hoy, la combinación de mejor preparación física y la posibilidad de compatibilizar el fútbol con un empleo estable permite extender trayectorias en categorías regionales. Martínez afirma dedicar 24 horas al día al fútbol, una dedicación que solo es viable cuando el club ofrece flexibilidad horaria y el jugador cuenta con respaldo familiar. Este modelo, sin embargo, genera tensiones cuando los equipos deben decidir entre retener al veterano o dar minutos a promesas que necesitan rodaje competitivo.
La carga invisible que recae sobre los veteranos
El CE Mercadal afronta una temporada con una plantilla aún más joven que la anterior. Martínez advierte que muchos jugadores debutarán en la categoría sin haberla tocado antes. En este contexto, su rol como referente adquiere mayor relevancia: no solo aporta polivalencia defensiva, sino que actúa como estabilizador emocional durante rachas negativas. Los datos de la propia liga muestran que equipos con al menos dos jugadores por encima de los 35 años suelen mantener mejor promedio de puntos en la segunda vuelta, cuando la fatiga mental afecta más a plantillas inmaduras. La experiencia de haber pasado por descensos, ascensos y lesiones graves permite anticipar escenarios que un cuerpo técnico joven puede subestimar.
Desde la perspectiva del club, renovar a Martínez representa una apuesta de bajo riesgo económico y alto retorno intangible. El salario de un veterano en Tercera RFEF rara vez supera los 800 euros mensuales, mientras que su influencia en el vestuario reduce la necesidad de contratar perfiles de liderazgo externos. Los rivales, en cambio, ven en esta continuidad una ventaja competitiva para el Mercadal: equipos que acaban de descender del fútbol profesional suelen contar con plantillas más homogéneas en edad y con mayor dedicación exclusiva al entrenamiento matutino. Martínez reconoce que esa diferencia otorga un plus físico difícil de igualar, pero también convierte cada partido contra esos conjuntos en una prueba de carácter que el veterano está dispuesto a liderar.
Riesgos de prolongar la carrera más allá de los 40
La lesión que arrastró durante la recta final de la temporada 2025-26 y de la que asegura estar completamente recuperado plantea una incógnita sobre la sostenibilidad física. Aunque Martínez afirma haber jugado los 90 minutos del último encuentro, la Tercera RFEF exige desplazamientos largos y calendarios comprimidos que castigan especialmente a jugadores con historial de problemas musculares. Un estudio de la Federación Española de Fútbol sobre jugadores mayores de 38 años en categorías nacionales revela que el 62 % sufre al menos una lesión de grado 2 por temporada cuando disputan más de 25 partidos. El propio Martínez asume que, cuando ya no pueda ser el espejo que sus hijos necesitan, dará un paso al lado. Esa frontera personal coincide con el momento en que el cuerpo comienza a acumular secuelas que el esfuerzo voluntario ya no puede compensar.
La posible última temporada también obliga a replantear el futuro inmediato del club. Si Martínez se retira, el Mercadal perderá no solo a un titular habitual, sino a un entrenador de cantera que conoce los procesos formativos desde dentro. La transición hacia un bloque aún más juvenil podría acelerar si no se planifica con antelación la incorporación de otro perfil experimentado. Los jóvenes que aspiran a ser profesionales observan este final de ciclo con atención: ver a un referente colgar las botas tras una campaña especial puede motivarlos, pero también puede generar dudas sobre la viabilidad de una carrera larga en el fútbol semiprofesional.
El efecto contagio que busca el propio jugador
Martínez desea que su última campaña sea inolvidable y contagiar esa exigencia al resto de la plantilla. Esta aspiración choca con la realidad de una liga donde varios equipos descendidos del fútbol profesional entrenan por las mañanas y cuentan con recursos superiores. El objetivo declarado sigue siendo la salvación, pero el listón heredado del curso anterior 2025-26, donde el equipo superó expectativas pese a numerosas bajas, obliga a mantener un rendimiento alto desde el primer día. La pretemporada que comienza el lunes próximo será clave para comprobar si la ilusión del veterano se transmite antes de que las primeras derrotas erosionen la confianza de los más jóvenes.
El equilibrio entre exigencia y disfrute que Martínez reclama para sí mismo representa un modelo que pocos jugadores logran sostener hasta los 40 años. Su caso ilustra cómo la Tercera RFEF sigue dependiendo de perfiles que combinan veteranía con capacidad de adaptación a contextos de recursos limitados. Si esta temporada resulta ser la última, el Mercadal no solo perderá a un defensor polivalente, sino a un referente cuya huella quedará en los hábitos de una generación que apenas empieza a pisar el césped del Municipal de Sant Martí.
