River Plate volvió a perder en el Monumental y la continuidad de Eduardo Coudet quedó bajo una presión extrema. El 1-0 ante Rosario Central, definido por un gol en contra de Nicolás Otamendi, representó la quinta derrota consecutiva desde el inicio del ciclo del entrenador. La seguidilla transforma una mala racha en una crisis deportiva con impacto directo sobre el futuro del cuerpo técnico.
El malestar de los hinchas ya no se limita a la protesta durante los partidos. Tras el nuevo golpe, buena parte de los simpatizantes pidió la salida de Coudet, una reacción que refleja el deterioro del vínculo entre el equipo y su gente. La localía, que debería funcionar como un respaldo, se convirtió en el escenario más visible de la frustración.

Coudet no piensa renunciar
Según informó el periodista Germán García Grova, Coudet les aseguró a sus jugadores en el vestuario que no iba a renunciar. “Tenemos que darlo vuelta y hay con qué”, habría dicho el entrenador, dejando en claro que pretende continuar al frente del plantel y revertir la situación desde el trabajo interno.
La postura del técnico choca con el creciente reclamo externo, pero también marca que, por ahora, la decisión sobre su continuidad no está cerrada. Enzo Francescoli, actual secretario técnico, le brindó un respaldo tibio cuando fue consultado por los periodistas. La falta de una defensa contundente mantiene abierta la incertidumbre y sugiere que la dirigencia evaluará el próximo paso según la reacción del equipo y los resultados inmediatos.
El problema de River ya no es únicamente la derrota ante Central: son cinco caídas seguidas, un equipo sin margen de error y una relación cada vez más tensa con las tribunas. Coudet busca sostenerse con un mensaje de recuperación, pero necesitará respuestas concretas en el campo para convertir ese respaldo interno en una razón válida para permanecer.
