Jannik Sinner tampoco jugará el Masters 1000 de Cincinnati por una lesión en la rodilla derecha, confirmando una baja que deja de nuevo sin los dos primeros del ranking a un gran torneo norteamericano. La ausencia del número uno, sumada a la de Carlos Alcaraz, reduce el peso competitivo del tramo previo al US Open y altera por completo el cuadro en una fase clave de la temporada.

Golpe al calendario
Sinner explicó que, tras hablar con sus médicos y su equipo, no está todavía en condiciones de competir. El gesto tiene lectura deportiva y estratégica: el italiano prioriza llegar entero al US Open antes que forzar una recuperación incompleta. La decisión también corta una racha histórica que venía de Montreal, donde había sostenido un nivel excepcional y se había consolidado como referencia absoluta del circuito.
La retirada abre una oportunidad inmediata para Novak Djokovic, que sí estará en Cincinnati y regresa a la pista con menos obstáculos directos en el cuadro. En un verano marcado por las lesiones, el torneo pierde a sus dos grandes focos y gana incertidumbre: ya no se trata solo de quién levanta el título, sino de quién llega realmente sano a Nueva York.
