Pedro Sánchez recibió en La Moncloa a la selección española tras su triunfo en el Mundial. El presidente agradeció el juego, el esfuerzo y la victoria del equipo, y citó la frase de Luis Aragonés sobre que las finales se ganan. La recepción incluyó la presencia de Rodri portando el trofeo, el técnico Luis de la Fuente y la ministra Milagros Tolón. El acto se celebró con un escenario que recordaba las dos estrellas ya conquistadas.

La apertura de las puertas de la Moncloa a aficionados y funcionarios añadió un componente de cercanía institucional poco habitual. Sánchez, que asistió a la final y saludó al presidente Trump junto a los reyes, vinculó el éxito actual con la candidatura conjunta de España, Portugal y Marruecos para 2030. Su frase “no hay dos sin tres” resume una expectativa que trasciende lo deportivo y apunta a la consolidación de un ciclo exitoso.
El gesto refuerza la imagen de unidad nacional en torno al fútbol, al tiempo que proyecta una estrategia política de largo plazo. La mención al próximo Mundial no es casual: sitúa al Gobierno como actor que acompaña el proyecto deportivo y territorial. La selección, tras dos títulos, aparece como referente que puede repetir historia en cuatro años.
