Con el mercado de fichajes portugués a punto de cerrar, el Sporting CP ya ha definido su siguiente prioridad: proteger a los futbolistas que considera esenciales para su proyecto deportivo. Iván Fresneda ocupa uno de los primeros lugares de esa agenda. El lateral derecho español, de 21 años, recibirá una propuesta de mejora salarial y podría ampliar su contrato, vigente hasta junio de 2028, por dos temporadas más.
La renovación nace de una decisión deportiva
La intención del club no responde únicamente a una cuestión contractual. Fresneda se ha convertido en una pieza estable para Rui Borges y forma parte del grupo de jugadores que la estructura deportiva considera fundamentales para la temporada 2026/27. Durante el verano, el Sporting lo mantuvo con la etiqueta de intransferible, salvo que algún pretendiente estuviera dispuesto a pagar los 80 millones de euros de su cláusula de rescisión o a presentar una oferta muy próxima a esa cifra.
La Roma, dirigida por Gian Piero Gasperini, contactó con la sociedad deportiva lisboeta para conocer las condiciones de una posible operación. La respuesta del Sporting fue firme y el interés italiano no llegó a transformarse en una negociación formal. Sin embargo, el acercamiento dejó una conclusión clara para la dirección: la cotización externa del jugador y su nivel salarial potencial ya han comenzado a cambiar.

El sueldo será el principal ajuste
El Sporting no prevé modificar de forma significativa la cláusula de 80 millones. La cifra ya representa una barrera elevada para un defensa derecho, incluso en un mercado dispuesto a pagar cantidades importantes por jugadores jóvenes. El cambio estará, sobre todo, en la remuneración del futbolista. El salario que la Roma habría puesto sobre la mesa superaba de manera notable el nivel que Fresneda percibe actualmente en Lisboa, un factor que obliga al club a actualizar el acuerdo para mantener alineadas sus condiciones con su nuevo estatus.
Fresneda llegó al estadio José Alvalade en el verano de 2023, procedente del Valladolid, por nueve millones de euros. Aunque tenía solo 18 años, ya despertaba el interés de varios grandes clubes europeos. Para cerrar su incorporación, el Sporting tuvo que ofrecer un paquete económico competitivo, de modo que su salario de partida ya era relevante para un jugador en fase de formación. La próxima revisión deberá reflejar tanto esa inversión inicial como la evolución deportiva experimentada desde entonces.
De la adaptación difícil a la confianza plena
El recorrido del español explica por qué la dirección quiere anticiparse a cualquier escenario. Sus primeros meses en Portugal estuvieron marcados por las dificultades para adaptarse al sistema 3-4-3 utilizado durante la etapa de Ruben Amorim. El cambio de entrenador y de estructura táctica modificó por completo su situación. Desde la llegada de Rui Borges, procedente del Vitória de Guimarães en diciembre de 2024, Fresneda pasó a contar con una continuidad que no había tenido hasta entonces.
La temporada pasada confirmó su consolidación con el 4-2-3-1 ya asentado en el equipo. El lateral participó en 39 partidos y ofreció actuaciones de alto nivel, incluida la victoria por 5-0 ante el Bodø/Glimt en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones. En aquel encuentro recorrió aproximadamente 17 kilómetros durante los 120 minutos disputados. Poco después llegó también su debut con la selección española sub-21, una señal adicional de que su progresión ha dejado de ser una promesa interna para convertirse en una realidad reconocible fuera del club.
Flávio Gonçalves completa la operación de blindaje
El caso de Fresneda no será aislado. El Sporting también prepara avances en la renovación de Flávio Gonçalves, otra de las grandes apuestas de futuro de la entidad. En su caso, el aumento salarial se situará por encima de los parámetros habituales aplicados a los jóvenes que firman su primer contrato profesional. El extremo luso-francés es considerado la más reciente joya surgida en la estructura leonina y el club quiere adecuar su vínculo a la expectativa generada por su talento.
La cláusula de Gonçalves, fijada actualmente en 60 millones de euros, podría subir hasta los 80 o incluso los 100 millones. La diferencia con Fresneda revela dos estrategias complementarias: al lateral se le busca recompensar una consolidación ya demostrada, mientras que al extremo se le intenta proteger antes de que una irrupción definitiva dispare el interés del mercado.
La lección del caso Quenda
La referencia más evidente para la dirección del Sporting es Geovany Quenda. Poco después de debutar con el primer equipo a los 17 años, el futbolista terminó siendo traspasado al Chelsea por una cantidad cercana a los 51 millones de euros fijos. Ese precedente demuestra que el salto entre la observación y una propuesta concreta puede producirse con enorme rapidez cuando un joven confirma su potencial.
Por eso, las renovaciones de Fresneda y Gonçalves deben interpretarse como una política de gestión de activos, no solo como una respuesta a los rumores del verano. El Sporting busca conservar el control sobre sus principales talentos, mejorar sus condiciones antes de que aparezcan conflictos y elevar el coste de cualquier intento de salida. La clave será equilibrar la protección contractual con la sostenibilidad de la masa salarial: pagar más a los jugadores decisivos puede evitar una venta precipitada, pero también exige que sus minutos, rendimiento y valor deportivo sigan creciendo al mismo ritmo.
