Lance Stroll ha definido el AMR26 como un monoplaza sin puntos fuertes antes del Gran Premio de Bélgica. El piloto canadiense señaló que solo cabe esperar mejoras a partir de la próxima carrera en Hungría, donde Aston Martin introducirá actualizaciones significativas. Sus declaraciones reflejan la presión interna del equipo británico, que necesita demostrar avances reales en un trazado exigente como Spa-Francorchamps.

El circuito belga pone a prueba la potencia del motor, un área donde el equipo sigue rezagado. Stroll subrayó que Hungría servirá como termómetro clave: si el chasis no mejora allí, las futuras entregas de potencia en Zandvoort no resolverán los problemas estructurales. Esta lectura directa coincide con el análisis del paddock, que considera Spa el trazado más exigente para la gestión de baterías en la actual generación de coches.
Expectativas para Hungría
Fernando Alonso mantiene la confianza en el proyecto a largo plazo pese a las limitaciones actuales. Destacó la comunicación fluida con Adrian Newey y el equipo para identificar las áreas críticas del monoplaza. Stroll, más contundente, anticipó que Budapest podría marcar el final de una etapa dolorosa si las novedades aportan el tiempo por vuelta necesario. El contraste entre ambos pilotos ilustra la estrategia comunicativa del equipo: realismo inmediato frente a visión de futuro.
